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Colombia sueña con el principio del fin de la guerrilla

El fuerte golpe asestado contra el grupo terrorista, al matar al líder "Mono Jojoy", abrió expectativas de que se inicie un proceso de paz. Sin embargo hay voces que advierten sobre si el poder político realmente tiene interés en acabar con este enemigo visible que les permite mayor poder de acción.
jojoy en primer plano.
jojoy en primer plano.

Una pícara duda se cuela mañosa entre los colombianos más desconfiados: es esa que pone en cuestión el real interés del poder político en que se termine la larga historia de guerra interna que se vive en ese país.

La continuidad de la guerra da aire a un sinfín de excusas, a unos y a otros. Representa un fuerte negocio de compra y venta de armamento y, además, a la guerrilla le da espacio para ocultar su incursión por el narcotráfico. Colombia recibe una inyección de ayuda extranjera, especialmente estadounidense, capaz de movilizar las más diversas actividades que han crecido a lo largo del conflicto armado. Y cuando esos montajes están tan arraigados, aunque cueste creerlo, resulta muy difícil reconvertirlos para ponerlos al servicio de la paz.

El estado del debate se potencia con el éxito de la operación "Sodoma" mediante la cual el ejército colombiano mató al lider Víctor Julio Suárez, alias "Jorge Briceño Suárez" o "Mono Jojoy", jefe militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y número dos de la organización guerrillera por detrás del líder máximo, Guillermo León Saenz, alias "Alfonso Cano".

Ahora, el canto de victoria es inalterable. A tal punto que el diario El Tiempo -tal como lo descubrió MDZ en la mañana- exageró al convocar a sus seguidores en Twitter a que contaran como estaban "festejando" la muerte del lider guerrillero.

El ministro colombiano de Defensa, Rodrigo Rivera, confirmó hoy que el operativo que acabó con la vida del jefe militar de la guerrilla, "Mono Jojoy", es "el más fuerte golpe en la historia de Colombia contra esta organización narcoterrorista", que apuntó al mismo "corazón de las Farc".

Estados Unidos, principal aliado de Colombia y el propio presidente Juan Manuel Santos -ex ministro de Defensa de Uribe- desde Nueva York, alentaron una visión de aplastamiento de la guerrilla.

Sin embargo, entre las voces que piden cautela y un plan de diálogo y paz definitivo, se hace sentir la de la senadora liberal Piedad Córdoba. Al enterarse del episodio, señaló a periodistas que espera que la muerte del dirigente guerrillero, en un bombardeo del Ejército, “permita de manera muy efectiva que las partes se puedan sentar al diálogo”.

“Al margen de que sea un triunfo de la guerra (la caída del jefe militar de las FARC), creemos que lo más importante es la salida política y la negociación del conflicto armado interno”, añadió Córdoba.

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En tanto, la ex candidata presidencial y ex rehen Ingrid Betancourt, desde Washington, afirmó hoy en Washington que la muerte del jefe militar de esa guerrilla, alias "Mono Jojoy", abre un "rayo de esperanza al proceso de paz en su país, aunque no está claro que eso ayude al resto de los rehenes.

"Tengo que decir que abre un rayo de esperanza para Colombia y que quizá será el fin de una larga noche y para mí, por supuesto, el fin de una pesadilla", dijo Betancourt durante una entrevista con el programa "Diane Rehm" de la cadena de radio pública "NPR" en Washington.

Betancourt, una figura polémica, rescatada en 2008 durante la "Operación Jaque" del Ejército, consideró que para que haya paz en Colombia es necesario que los colombianos la busquen activamente.

"Necesitamos poner paz en nuestros corazones. Creo que hay mucho odio en mi país, y mientras no veamos al otro como un hermano y no como un enemigo al que matar, hasta que no lo veamos como alguien con quien debemos reconciliarnos, creo que será muy difícil porque no hay confianza", enfatizó Betancourt.

El ataque militar contra el "Mono Jojoy" se desarrolló entre la noche del lunes y esta madrugada, en una zona llamada La Escalera, en la serranía de La Macarena (sur del departamento central del Meta), donde también murieron unos 20 guerrilleros de las Farc.