Yukio Hatoyama, el heredero que quería humanizar a Japón
El ex primer ministro, apodado el "extraterrestre" por sus ojos saltones y su peinado ahuecado, no tenía fama de buen orador ni era conocido por su soltura ante las cámaras. Buscaba "construir una sociedad fraternal y llevar a cabo una política basada en el amor".
Yukio Hatoyama, heredero de una rica dinastía de políticos a menudo comparada con la de los Kennedy, anunció este miércoles su dimisión como primer ministro y puso fin a su ambición de cambiar Japón, tras haber renunciado a sus promesas electorales.
El ex primer ministro, apodado el "extraterrestre" por sus ojos saltones y su peinado ahuecado, no tenía fama de buen orador ni era conocido por su soltura ante las cámaras.
Pero su calma y su determinación habían convencido a los japoneses de probar su programa de ruptura para "construir una sociedad fraternal y llevar a cabo una política basada en el amor".
Hatoyama pertenece a una ilustre familia de políticos y de industriales. Su abuelo paterno Ichiro fue primer ministro entre 1954 y 1956 y su abuelo materno es el fundador del fabricante de neumáticos Bridgestone.
Sus estudios no le destinaban a dedicarse a la política. Doctorado en ingeniería en la prestigiosa Universidad de Tokio, realizó parte de sus estudios en Stanford (California) y fue profesor de Economía.
Empezó en política en el Partido Liberal Demócrata (PLD), el movimiento conservador fundado por su abuelo y que ha gobernado el país durante más de medio siglo, y logró su primer escaño de diputado en 1986 en la isla septentrional de Hokkaido, lejos de los bastiones electorales de sus familiares.
Hatoyama siempre se defendió de las acusaciones que lo tildaban de "político por herencia", como sucede a menudo en Japón, donde se transmiten de generación en generación los feudos electorales, diciendo que su abuelo y su padre fueron elegidos en otras regiones del archipiélago.
Contrariamente a su hermano Kunio, que ocupó varios puestos ministeriales en los gobiernos conservadores, Yukio Hatoyama rompió con su familia política al abandonar en 1993 el PLD para fundar tres años después el Partido Demócrata de Japón (PDJ), de centro-izquierda, con otros disidentes y opositores.
Jamás escondió su falta de interés por las intrigas políticas y por la "feroz energía desplegada por algunos para ascender a cualquier precio". Hasta tal punto que algunos de sus allegados consideraban que estaría más cómodo en un laboratorio que en Parlamento.
Muy popular a su llegada al poder en septiembre del 2009, su falta de autoridad y la monotonía de sus discursos le han hecho perder rápidamente la simpatía de la opinión pública.
Los japoneses le reprochan sobre todo el no haber cumplido con su promesa de retirar la base estadounidense de Futenma de la isla de Okinawa (sur) y los escándalos por financiación oculta que han salpicado a su entorno.
A medida que caía en los sondeos, el primer ministro sufría los ataques de los medios de comunicación. Algunas revistas incluso empezaron a burlarse de sus camisas consideradas pasadas de moda.
A sus 63 años, liberado del peso de las responsabilidades de primer ministro, Hatoyama podrá retirarse con su esposa Miyuki, su "sol", una antigua actriz apasionada de espiritualidad, con quien podrá practicar la meditación, disciplina de la que es adepto.
El ex primer ministro, apodado el "extraterrestre" por sus ojos saltones y su peinado ahuecado, no tenía fama de buen orador ni era conocido por su soltura ante las cámaras.
Pero su calma y su determinación habían convencido a los japoneses de probar su programa de ruptura para "construir una sociedad fraternal y llevar a cabo una política basada en el amor".
Hatoyama pertenece a una ilustre familia de políticos y de industriales. Su abuelo paterno Ichiro fue primer ministro entre 1954 y 1956 y su abuelo materno es el fundador del fabricante de neumáticos Bridgestone.
Sus estudios no le destinaban a dedicarse a la política. Doctorado en ingeniería en la prestigiosa Universidad de Tokio, realizó parte de sus estudios en Stanford (California) y fue profesor de Economía.
Empezó en política en el Partido Liberal Demócrata (PLD), el movimiento conservador fundado por su abuelo y que ha gobernado el país durante más de medio siglo, y logró su primer escaño de diputado en 1986 en la isla septentrional de Hokkaido, lejos de los bastiones electorales de sus familiares.
Hatoyama siempre se defendió de las acusaciones que lo tildaban de "político por herencia", como sucede a menudo en Japón, donde se transmiten de generación en generación los feudos electorales, diciendo que su abuelo y su padre fueron elegidos en otras regiones del archipiélago.
Contrariamente a su hermano Kunio, que ocupó varios puestos ministeriales en los gobiernos conservadores, Yukio Hatoyama rompió con su familia política al abandonar en 1993 el PLD para fundar tres años después el Partido Demócrata de Japón (PDJ), de centro-izquierda, con otros disidentes y opositores.
Jamás escondió su falta de interés por las intrigas políticas y por la "feroz energía desplegada por algunos para ascender a cualquier precio". Hasta tal punto que algunos de sus allegados consideraban que estaría más cómodo en un laboratorio que en Parlamento.
Muy popular a su llegada al poder en septiembre del 2009, su falta de autoridad y la monotonía de sus discursos le han hecho perder rápidamente la simpatía de la opinión pública.
Los japoneses le reprochan sobre todo el no haber cumplido con su promesa de retirar la base estadounidense de Futenma de la isla de Okinawa (sur) y los escándalos por financiación oculta que han salpicado a su entorno.
A medida que caía en los sondeos, el primer ministro sufría los ataques de los medios de comunicación. Algunas revistas incluso empezaron a burlarse de sus camisas consideradas pasadas de moda.
A sus 63 años, liberado del peso de las responsabilidades de primer ministro, Hatoyama podrá retirarse con su esposa Miyuki, su "sol", una antigua actriz apasionada de espiritualidad, con quien podrá practicar la meditación, disciplina de la que es adepto.
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