El "otro maremoto": la historia del submarino al que nadie sabe qué le pasó
La Marina chilena se llevó la peor parte de los cuestionamientos a las instituciones gubernamentales chilenas tras el sismo del 27 de febrero y, fundamentalmente, por su permanente negación del maremoto que finalmente sí se produjo, ocasionando una gran destrucción.
-
Te puede interesar
Descubren en Noruega el mayor tesoro vikingo del país
Una investigación de Ciper Chile dejó al descubierto la crisis interna de la Armada del vecino país y denunció que luego de preguntarle a varias de las autoridades involucradas en el proceso, es imposible encontrar una versión concordante y única acerca de qué le ocurrió al submarino clase Scorpene SS-22 “Carrera” –uno de los dos más poderosos del país- durante la madrugada del 27 de febrero. Lo único claro es que su tripulación alcanzó a seguir el procedimiento establecido para estas emergencias, sacarlo mar adentro, y que en ese trámite lo “agarró” una de las olas que azotaron Talcahuano.
Según Ciper, "de ahí en adelante los testimonios se dividen. Unos aseguran que se golpeó contra la dársena del muelle; otros, que impactó contra un dique, y están también los que señalan que se estrelló contra otras instalaciones portuarias".
-
Te puede interesar
Irán presenta a Estados Unidos una nueva propuesta de diálogo directo
La información difundida en Santiago da cuenta que, incluso circula una versión que indica que el “Carrera” habría chocado contra su gemelo, el Scorpene SS-23 “O’Higgins”, la que es refutada con más fuerza según lo alta que sea la investidura consultada. Las respuestas recogidas por Ciper no lograron aclarar y más bien repitieron la confusión previa, como se verá más adelante.
El centro de investigaciones periodísticas indicó:
El caso del “Carrera” –que junto al “O’Higgins” es la base de la fuerza submarina de Chile- refleja la extrema reserva con la que se está manejando el impacto estratégico del desastre en las Fuerzas Armadas, especialmente en la Marina. Claro que poco ayudó, comentan altas fuentes del sector defensa, que el ministro Jaime Ravinet declarara el 24 de marzo que el país había quedado “vulnerable” ante un ataque externo. Aunque se insiste en que dicho riesgo no es real, lo que sí preocupa es que la Armada se recupere lo antes posible para mantener no sólo su capacidad operativa, sino disuasiva.
Por lo tanto, así, tanto o más importante que las reparaciones a los navíos dañados es responder la interrogante de cuándo y a qué costo se superará la devastación que hizo presa de las instalaciones de los Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) en Talcahuano, esenciales para la mantención de la Escuadra y que además generan importantes recursos a través de contratos de construcción de navíos para el extranjero, informó Ciper.
En tanto, se informó que "En lo único que hay consenso –el que incluye a las autoridades salientes y entrantes- es que la Armada se ha llevado en esta catástrofe la peor parte en un amplio frente. Mientras el de los daños materiales se ha manejado con cierta discreción, el de la imagen pública no puede ser peor", admiten.
La historia completa, haciendo clic aquí.
Fuente: Ciper Chile