EE.UU: Comienza la convención demócrata
Hoy comienza la Convención Nacional Demócrata en la ciudad de Denver y el jueves Obama será ungido como candidato. Entre los que planean asistir a las fiestas de los próximos cuatro días están Jennifer López, Susan Sarandon, Cyndi Lauper y Spike Lee. Se calcula que más de 50 mil manifestantes desfilarán durante los cuatro días del acto.
La convención nacional del Partido Demócrata, una superproducción política que empezará hoy en Denver, se perfila como un esfuerzo de cuatro días para perfilar la imagen de Barack Obama como un candidato presidencial cien por cien americano.
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El objetivo para esta «mini-serie» electoral con una tentativa audiencia televisiva de veinte millones de espectadores es aliviar las reiteradas dudas sobre el aspirante demócrata a la Casa Blanca.
La cita de Denver será la última vez que la candidatura de Barack Obama contará con una plataforma de esa magnitud perfectamente controlada y un mensaje ajustado a su medida. Ya que los tres debates presidenciales previstos durante el otoño suponen un arriesgado juego de ruleta rusa, con riesgo para toda clase de sorpresas, traspiés y fallos inesperados. Todo lo contrario de esta multimillonaria «semana grande» con un reparto muy calculado y que culminará el jueves con un apoteósico discurso de Barack Obama en un estadio, el «Invesco Field» con lugar para más de 75.000 personas.
Este paseo por la vida de Obama contará con la participación de su esposa Michelle y otros familiares para contar toda una vida «de lucha, oportunidad y responsabilidad como a la que muchos americanos se enfrentan cada día». Además de material audiovisual especialmente producido, testimonios de votantes desconocidos y hasta las bendiciones del ex presidente Bill Clinton y del enfermo senador Edward Kennedy, para escenificar un mensaje de unanimidad en torno al candidato del partido.
Con todo, el nombre de Hillary Clinton aparecerá formalmente en el proceso de nominación. Un detalle conciliatorio para reconocer los méritos de la senadora por Nueva York con algunas dificultades todavía para aceptar su derrota tras haber cosechado tantos millones de votos, publica el diario Abc.
Además, esta convención es una excelente ocasión para organizar eventos sociales paralelos en los que incitar a la movilización de votantes y ayudar a recaudar fondos para las insaciables maquinarias de los partidos.
Y como muestra, no hay más que echar una ojeada al repleto calendario festivo de Denver durante los próximos días.
Las más de 50.000 personas que se prevé visiten esta semana la capital de Colorado podrán optar entre jugar al póquer con el actor Ben Affleck, fumar y beber gratis a la salud de la industria de bebidas alcohólicas, asistir al concierto del grupo de hip hop "Black Eyed Peas" o al del rapero Kanye West.
Entre los que planean asistir a las fiestas de los próximos cuatro días están la actriz y cantante Jennifer López, la actriz y activista Susan Sarandon, la cantante Cyndi Lauper y el director de cine Spike Lee, por citar sólo algunos nombres de una larga lista.
Para los que consideren que la oferta no es lo suficientemente alternativa, el alcalde de San Francisco, Gavin Newson, ha organizado un festival al aire libre de música independiente, al que acudirán bandas como "Cold War Kids", "Nada Surf" y "She & Him".
Y como la competición es reñida, no falta quien, como la Asociación para la Planificación Familiar, trate de atraer audiencia al bautizar su evento festivo con el sugerente título de "Sexo, Política, Cócteles y Bailes hasta la Madrugada".
Habrá fiestas para todos los grupos, desde los votantes jóvenes hasta los latinos, las mujeres y los profesionales de los medios de comunicación.
Los legisladores de Washington también serán agasajados con actos en su honor, organizados por distintos grupos de presión, que han tenido que hacer verdaderos malabarismos para cortejar a los políticos de la capital sin violar las leyes aprobadas en el 2007 para reducir los vínculos entre los grupos de interés y los congresistas.
Y los que se "estresen" con tanta fiesta podrán visitar el "Oasis Huffington Post", un centro patrocinado por la conocida empresaria y "blogger" Ariana Huffington que ofrece clases de yoga, masajes y aromaterapia.
Hasta la década de los 70, la elección del candidato presidencial estadounidense se concretaba a menudo en el pleno de la convención tras acalorados procesos de negociación y votación que dejaban poco tiempo para las juergas nocturnas.
Pero las convenciones ya no deciden al candidato presidencial, que se elige en las urnas durante las elecciones primarias y, con la excepción de unos cuantos activistas, nadie presta demasiada atención a unas plataformas políticas acordadas de antemano.
El punto de inflexión llegó en 1972, cuando los medios de comunicación pusieron el grito en el cielo tras descubrir que los republicanos habían planificado su convención minuto a minuto.
Los demócratas optaron ese año por una fórmula más democrática y caótica, que llevó al candidato presidencial, George McGovern, a pronunciar su discurso de aceptación bien entrada la noche.
Desde entonces, los dos partidos políticos programan sus convenciones con precisión de relojería suiza y tratan de limitar al mínimo el espacio para las sorpresas.
El empate que mantuvieron durante meses en las primarias los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama, quien al final salió victorioso, hizo que se plantease la posibilidad de una convención abierta en Denver en la que los delegados hubieran tenido que elegir al candidato a la Casa Blanca.
Los líderes del partido contemplaron la posibilidad con horror, una muestra de la fobia que genera la espontaneidad del pasado.
Además, esta convención es una excelente ocasión para organizar eventos sociales paralelos en los que incitar a la movilización de votantes y ayudar a recaudar fondos para las insaciables maquinarias de los partidos.
Y como muestra, no hay más que echar una ojeada al repleto calendario festivo de Denver durante los próximos días.
Las más de 50.000 personas que se prevé visiten esta semana la capital de Colorado podrán optar entre jugar al póquer con el actor Ben Affleck, fumar y beber gratis a la salud de la industria de bebidas alcohólicas, asistir al concierto del grupo de hip hop "Black Eyed Peas" o al del rapero Kanye West.
Entre los que planean asistir a las fiestas de los próximos cuatro días están la actriz y cantante Jennifer López, la actriz y activista Susan Sarandon, la cantante Cyndi Lauper y el director de cine Spike Lee, por citar sólo algunos nombres de una larga lista.
Para los que consideren que la oferta no es lo suficientemente alternativa, el alcalde de San Francisco, Gavin Newson, ha organizado un festival al aire libre de música independiente, al que acudirán bandas como "Cold War Kids", "Nada Surf" y "She & Him".
Y como la competición es reñida, no falta quien, como la Asociación para la Planificación Familiar, trate de atraer audiencia al bautizar su evento festivo con el sugerente título de "Sexo, Política, Cócteles y Bailes hasta la Madrugada".
Habrá fiestas para todos los grupos, desde los votantes jóvenes hasta los latinos, las mujeres y los profesionales de los medios de comunicación.
Los legisladores de Washington también serán agasajados con actos en su honor, organizados por distintos grupos de presión, que han tenido que hacer verdaderos malabarismos para cortejar a los políticos de la capital sin violar las leyes aprobadas en el 2007 para reducir los vínculos entre los grupos de interés y los congresistas.
Y los que se "estresen" con tanta fiesta podrán visitar el "Oasis Huffington Post", un centro patrocinado por la conocida empresaria y "blogger" Ariana Huffington que ofrece clases de yoga, masajes y aromaterapia.
Hasta la década de los 70, la elección del candidato presidencial estadounidense se concretaba a menudo en el pleno de la convención tras acalorados procesos de negociación y votación que dejaban poco tiempo para las juergas nocturnas.
Pero las convenciones ya no deciden al candidato presidencial, que se elige en las urnas durante las elecciones primarias y, con la excepción de unos cuantos activistas, nadie presta demasiada atención a unas plataformas políticas acordadas de antemano.
El punto de inflexión llegó en 1972, cuando los medios de comunicación pusieron el grito en el cielo tras descubrir que los republicanos habían planificado su convención minuto a minuto.
Los demócratas optaron ese año por una fórmula más democrática y caótica, que llevó al candidato presidencial, George McGovern, a pronunciar su discurso de aceptación bien entrada la noche.
Desde entonces, los dos partidos políticos programan sus convenciones con precisión de relojería suiza y tratan de limitar al mínimo el espacio para las sorpresas.
El empate que mantuvieron durante meses en las primarias los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama, quien al final salió victorioso, hizo que se plantease la posibilidad de una convención abierta en Denver en la que los delegados hubieran tenido que elegir al candidato a la Casa Blanca.
Los líderes del partido contemplaron la posibilidad con horror, una muestra de la fobia que genera la espontaneidad del pasado.

