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El parlamento que no escucha

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Reforma laboral

Micrófonos desenchufados, dudas por las votaciones y más susto laboral: el resumen de una ley llena de interrogantes

En una nueva versión de la vieja “guerra de peluquería” entre Cristina Kirchner y Chiche Duhalde, las diputadas Florencia Carignano y Leila Lemoine se enfrentaron en Diputados, mientras persisten las dudas empresarias y las alertas económicas.

Martin Menem escucha a Grabois y a Moreau. El arte de hacer lo posible para sacar una ley
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La imagen de la diputada nacional kirchnerista Florencia Carignano desenchufando el nodo de micrófonos que conecta la Presidencia de la Cámara con el resto del sistema de audio revela la incoherencia de la política argentina que se niega escucharse unos a los otros.

Quizás rememorando viejos tiempos en los que el kirchnerismo le impedía el uso de la palabra a los opositores o envalentonada porque esos mismos métodos suelen ser repetidos por el actual oficialismo, buscando acallar siempre voces opositoras coherentes y potenciando a las otras, Carignano no hizo más que tirar otro ladrillo más a la cultura democrática y fundamentalmente al parlamento, que como su nombre lo indica, es el ámbito de discusión, debate y escucha entre personas que no piensan del mismo modo.

El debate legislativo por la reforma laboral, que volverá a la Cámara de Senadores con modificaciones por la revisión del artículo 44, vinculado con la manera de pagar a los empleados que deben faltar por lesión o enfermedad, empezó con un tumulto poco habitual y en más de una ocasión estuvo a punto de desmadrarse. El FAL, Fondo de Asistencia Laboral, tan peligroso como el tradicional arma de guerra, era el punto central que Luis Caputo no quería que se toque.

El oficialismo consiguió el quórum merced a la ayuda brindada por un grupo de gobernadores peronistas como los de Misiones, Tucumán, Salta y Catamarca y la mano alzada del diputado nacional Sergio Capozzi, de Provincias Unidas. Oriundo de Río Negro y originario en el PRO, se unió a las huestes de los gobernadores de Córdoba, Santa Fé, Jujuy y Chubut para luego volver a hacer un libre pensador que dejó en offside a sus pares de bancada. Quizás tuvo que aparecer en ese lugar por el llamativo faltazo de Fernando De Andreis, la mano derecha de Mauricio Macri.

La Cámara de Diputados, transformada en un verdadero festival de insultos, gritos y mala educación en varios pasajes, representa no solo el nuevo modelo anarco libertario sino, además, la continuidad y el resabio del kirchnerismo en retirada. Sin consuelo, un importante dirigente nacional no podía creer cómo no hay ningún intendente o gobernador con ganas de mostrarse en una cancha "donde no hay nadie de este lado". Ante la consulta de este cronista sobre el gobernador de Salta Gustavo Sáenz, el único de sus pares del interior que no tiene posibilidad de ser reelecto, fue mucho menos sutil. “Es un cagón”. Es que con sus votos Martín Menem consiguió el número necesario para iniciar la fatigosa sesión.

Diego Santilli y Gustavo Sáenz en Salta 19-01-26
Santilli ejerció su poder de conencimiento con Saenz

Santilli ejerció su poder de conencimiento con Saenz

Sáenz, al igual que Axel Kicillof, no tiene reelección y no tiene otra meta política que seguir subiendo, aunque caiga en el intento. Con ayuda de algunos dirigentes sindicales y desprendimientos de otras fuerzas, como los libertarios de Cuyo, amplió un bloque que le responde para poder medir fuerzas con un gobierno que siempre consigue convencerlo de alguna manera. "Sanz representa el miedo que le tiene la política a Milei. Fijate que se hacen los opositores pero luego le dan los votos".

A pesar de su posible aprobación, las dudas que genera en el ambiente económico el tratamiento exprés de la ley, con los problemas que sufrió el proyecto en su corto recorrido, abren un alerta. Según el economista Luis Secco, en un diálogo en LN+ con Paulino Rodrigues, “es poco serio poner un artículo en una ley para luego sacarlo porque nadie lo leyó”.

Otra empresa automotriz en alerta y la diferencia de los gremios

Mientras todavía no se acallaron las polémicas y no se sofocó el temor que generó el abrupto cierre de la empresa FATE, a pocos kilómetros de San Fernando, el epicentro del conflicto de ayer, la empresa Stellantis, ubicada en el límite de Caseros con Villa Bosch, en Tres de Febrero, anunció una “parada técnica de toda la planta” hasta el próximo 2 de marzo”.

Durante ese período, le pagará el 70% de su sueldo a sus trabajadores que, con el espejo de Fate delante suyo, duplicaron sus miedos a perder el empleo. La empresa, que produce algunas gamas de las marcas Peugeot y Berlingo, vio afectada sus ventas por la crisis interna y externa, ya que también las ventas a Brasil cayeron abruptamente.

Esta planta automotriz es la única representada sindicalmente por la UOM en todo el país. Producto de una puja interna en los años ’70, cuando entonces era Fiat, Hugo Curto le ganó la pulseada a los delegados del sindicato propio que tenía la planta y los transformó en metalúrgicos. A diferencia de los intransigentes y reclamantes militantes del Partido Obrero que representaban a FATE, los metalúrgicos son mucho más dialoguistas.

Los metalúrgicos de la UOM Caseros saben que la empresa siempre tiende de un hilo. Más de una vez los inversores extranjeros estuvieron a punto de levantar campamento por los costos operativos y la productividad final de la planta. Por eso, en esta oportunidad, la “parada técnica” no fue seguida por denuncias ni protestas. En su época de esplendor, la entonces SEVEL, que llegó a conducir el ex presidente Mauricio Macri, contó con una dotación de casi 5000 trabajadores. Hoy solamente tienen 1600 directamente bajo el convenio de la UOM y unos 1400 operarios en plantas descentralizadas dependientes, también, de Stellantis.

Un dato que no puede pasarle desapercibido al gobierno, según el trabajo de la consultora INGOB, de Daniel Vico, fue que nuevamente perdió la discusión en el mundo que mejor maneja, X. El 54% de los participantes en los debates relacionados con la Reforma Laboral estuvieron en contra e inclusive hablaron en favor del paro.

Es que la relación de fuerza entre empresarios y trabajador cada vez es más grande en favor de los primeros. Ante la posibilidad cierta del desempleo, quien está ocupado prefiere quedarse “a como dé” en el lugar que está. “El afuera es la intemperie”, reconoció hoy un analista que critica al gobierno no por el rumbo sino porque “no hay plan para seguirlo”. Del otro lado, un viejo dirigente progresista, dijo casi con resignación. “Todo lo que hace el gobierno lo aceptamos porque sabemos que no necesitan de nosotros para su ejecución. En el campo popular, solo crece el desierto”.