¿Alberto Fernández le cedió la hegemonía de su gobierno a Cristina Fernández de Kirchner?

¿Alberto Fernández le cedió la hegemonía de su gobierno a Cristina Fernández de Kirchner?

El analista político y periodista Paulino Rodrigues dijo que el país está en un momento bisagra, en el peor momento de la pandemia y con un contexto socioeconómico grave. Analizó la situación del Presidente quien, desde su punto de vista, cedió ante el kirchnerismo y no pudo articular.

Paulino Rodrigues

Paulino Rodrigues

El analista político y periodista Paulino Rodrigues pasó por el aire de MDZ Radio. Habló de la realidad política, económica y social, en el marco de la pandemia que estamos atravesando. Entiende que Alberto Fernández cedió su poder al kirchnerismo y que el peronismo no tiene representatividad dentro del Frente de Todos. Todo esto, mientras que el ministro de economía, Martín Guzmán, está atado por las decisiones del Instituto Patria.

Aquí los puntos más importantes de su columna:

  • La situación está en su punto de más tensión, el año electoral juega un papel que en 2020 no se vio y se percibe la soledad del Presidente. Yo creo que estalló la dinámica interna del Frente de Todos y que el Presidente le concedió al kirchnerismo la hegemonía, es decir a Cristina Kirchner, a Máximo Kirchner, a La Cámpora y a Axel Kicillof. No pudo articular. Hasta los propios lo desconocen, los gobernadores no acatan sus resoluciones, en el gabinete muchos tiraron la toalla; parece poco decoroso que Trotta siga siendo ministro de Educación y que haya firmado una resolución quitando la presencialidad en las escuelas cuando el mismo la había defendido horas antes. Sorprende el nivel de desgaste del Presidente, le dura todo cada vez menos y a la vez se le animan cada vez más.
  • A Horacio Rodríguez Larreta el Presidente lo lleva a los polos, y el jefe de Gobierno porteño se siente tironeado por los halcones que también están dentro de su espacio y a los cuales no les puede dejar librado todo el camino de la oposición (las "patricias bullrichs"). Entonces me da la impresión de que se tiene que endurecer también. Además es una bandera clara de la oposición la presencialidad en las escuelas y es una batalla adicional con los gremios, que son los reales factótum de la toma de decisión del Presidente.
  • Uno sabe cuándo empiezan las restricciones y nadie cuándo terminan. Con lo cual quizás en 15 días tengamos una situación peor, por los infectados de hoy y porque las nuevas cepas contagian más rápido. Es muy complejo, tomar decisiones no es nada fácil. Está claro que del año pasado a este el Gobierno tiene debilidad política, está sin la centralidad, sin los primeros 100 días de gobierno y con todo el nivel de atropellos y arbitrariedades que hubo en medio de la pandemia, con una campaña de vacunación mucho menos robusta de lo que el Presidente imaginaba. Aunque ya hay 11.5% de la población con una dosis, que implica que más de 1 de cada 7 de los que hay que vacunar se vacunaron y en relación a la población de riesgo, 1 de cada 3. Es un dato importante, no menor, y en los próximos días podríamos tener un porcentaje mayor. Si eso sucede, es probable que en junio tengamos alguna perspectiva de final de ciclo. 
  • Todo eso junto está pasando. Es un cuello de botella. Por eso es el momento más delicado de la gestión de Alberto Fernández. Si las cosas salen mal, dirá que la oposición quiso que estalle, que no cumplieron las restricciones. Si salen bien dirá "vieron, al final del camino hicimos lo que teníamos que hacer".
  • Hay un núcleo duro de la sociedad que haga lo que haga votará en contra y otro sector que sí o sí lo votará. También hay una porción de la sociedad equidistante, menos politizada, más observadora, que se volcará hacia un lado o hacia el otro. Es ahí donde se define la elección. ¿Qué cambia ese voto? La vacuna, la economía y el contexto socioeconómico, que hoy es muy malo. No se vislumbra un mejoría ostensible. Pero también es un juego de expectativas, hace un mes y medio parecía que nos estábamos relajando y que nos preparábamos para un rebote suculento de la economía de un 6% o 7%. Hoy tenemos una inflación de casi el 5%, en un contexto de incertidumbre creciente sobre un manejo de políticas fiscales que hoy está totalmente rota y el mercado ayer por primera vez le dio espalda a un Guzmán que fue a buscar plata a tasas que el mercado no convalidó. Por primera vez, porque hasta acá Guzmán venía prorrateando. Ahora tendrá que imprimir billetes, no tiene deuda para tomar, el acuerdo con el FMI no es corto, la prórroga con el Club de París no está clara. Vos podés tener apoyo político, pero sin plan ese apoyo político se licúa cuando los técnicos revisan el 2 más 2 de la economía.
  • A Guzmán el Instituto Patria le pulverizó la política económica y el propio Alberto Fernández se pulverizó su plus dentro del Frente de Todos, porque él concedió que la conducción está en manos de Cristina Fernández de Kirchner, con un peso específico en la provincia de Buenos Aires, donde están sus principales votantes y como correlato de ellos con la conducción de Axel Kicillof, que es lo que es, dirigente que tiene muchas particularidades entre ellas que no comulga ni entiende la lógica del peronismo histórico. Entonces el establishment del peronismo está en una situación de desasosiego, sin conducción, con un presidente que no los sintetiza, que más bien casi los deshecha y con un poder cada vez más bajo.
  • Me perturba la falta de autoridad para comandar un proceso que es el más dramático  desde que la pandemia está con nosotros, que es bisagra. En un contexto socioeconómico muy desmejorado, porque en el medio la economía cayó casi 10%, el empleo es menor y la destrucción de riqueza es infinita, en un país sin crédito internacional y que además tiene el descrédito doméstico aquellos que tienen dinero debajo del colchón y no lo sacan, no fluye. Cuidado porque la situación es bisagra.
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