Los elementos del combo tóxico de Jaitt y la gran pregunta abismal

La conductora y mediática tuvo un trágico final al ser encontrada muerta en la madrugada de este sábado. Su legado deja un sinfín de escándalos y acusaciones sin pruebas sobre varias figuras de la escena pública. Las claves de su poder hipnótico y un punzante interrogante pendiente de resolución.

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Laureano Manson

Natacha Jaitt

La muerte de Natacha Jaitt generó en esta jornada de sábado una intensa conmoción. La conductora y mediática venía de protagonizar una semana agitada tras escrachar a los hombres a quienes acusó por violación. Pero sin lugar a dudas, su mayor pico de intensidad en la escalada mediática lo vivió el 31 de marzo de 2018, cuando en la mesa de Mirtha Legrand ensució sin pruebas concretas a unas cuantas figuras de la escena pública, vinculándolas con la traumática causa de ejercicio de pedofilia en el club Independiente.

Más allá de ese episodio y otros como el de su escandaloso affaire con Diego Latorre, y el insólito momento en que se entregó a un orgasmo en un programa de Chiche Gelblung, es hora de tratar de desentrañar las aristas de la fascinación que ejerció durante tanto tiempo Jaitt sobre los medios, y por extensión sobre el público.

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Morbo sin límites

Natacha Jaitt siempre fue un figura difícil de clasificar. Por su vasto conocimiento de los bordes más estridentes del mundo de la noche, podríamos relacionarla con precursoras del escándalo trash como Natala Denegri y Samanta Farjat. Aunque cabe destacar que Denegri se deslizó de las arenas del escándalo a ganar dos premios Emmy en Estados Unidos, por programas de televisión en los que ofició como productora. Jaitt en cambio, en ningún momento de su carrera hizo un viraje de nobleza artística. Atravesó su vida como pudo, siendo fiel a sus cuestionables principios y dedicándose de lleno a ser una imparable generadora de polémicas.

La escalada de morbo entre la trifulca que protagonizó con el matrimonio Latorre por un sonado caso de infidelidad, y la denuncia por abusos en el club Independiente, fue sideral. De ventilar sus intimidades con el ex futbolista a meterse con un tema por demás agudo, sin jamás presentar pruebas fehacientes en la Justicia. De momento, el único resultado concreto para muchas de las figuras públicas cuyos nombres fueron lanzados en la cuestionada mesa de Mirtha Legrand, fue el del daño arbitrario. Ya sea por venganza personal o por el simple hecho de copar toda la atención de las cámaras, Natacha Jaitt practicó en el programa de "La Chiqui" su despliegue más despiadado. La diva hoy celebra sus 92 años e inevitablemente estará evocando lo que fue uno de lo peores momentos en su trayectoria de medio siglo en televisión, cuando Jaitt disparó acusaciones a mansalva, apoyada en unos dudosos apuntes escritos en hojas de cuaderno.

La contienda con el matrimonio Latorre tuvo el condimento de dos protagonistas con lenguas filosas (Yanina y Natacha), en un duelo en el que desconocemos hasta dónde calaron puertas adentro las declaraciones de Jaitt sobre la pareja. En cambio, en la mesa de Legrand, la mediática encontró una vertiente mucho más tóxica y peligrosa para salpicar las presuntas conductas de sus víctimas. En ese caso Jaitt no se limitó a decir que tal o cual personaje toma drogas, se enfiesta o disfruta con juguetes sexuales, sino que fue más allá en su huracanado discurso, mezclando y confundiendo sin sustento alguno, zonas que pertenecen a la más plena intimidad de sus acusados; con una causa tan macabra como sensible que continúa en proceso judicial.

Un arma crucial para expandir las explosivas declaraciones de Natacha Jaitt fue sin dudas su cuenta de Twitter. La cantidad de comentarios, retuits y likes que tuvo cada uno de sus posteos, son una clara muestra del dominio que esgrimió Jaitt sobre la red del pajarito azul. Una fuente que tantas veces es tomada como fiel reflejo de la verdad periodística del minuto a minuto, y que prácticamente funciona sin filtro. Todo lo que allí se publica, corre y se multiplica, ya sean datos valiosos y verdaderos, o fake news que son pura cloaca virtual.

Natacha Jaitt en pleno desborde durante un allanamiento a su domicilio
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Fascinación lunática

La mezcla de shock y atracción hipnótica que ejerció Natacha Jaitt, sobre todo en televisión, puede compararse a la que suele producir toda persona que protagoniza públicamente algún tipo de desborde. La forma en que ella atropellaba sus palabras, sus frases que bordeaban entre lo sarcástico y lo demencial. Aunque claro, más allá de sus estruendosas apariciones mediáticas, Jaitt tuvo que lidiar con trastornos de salud que la llevaron en los últimos meses a internaciones con graves cuadros, de los que salió siempre dispuesta a seguir batallando frente a las cámaras.

Natacha Jaitt en tiempos en que se auto proclamó como madre de Morena Rial
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El filoso vértigo de quien no tiene nada que perder

Cuando en una película un personaje ha atravesado una serie de conflictos que lo llevan al estallido, muchas veces canalizado con acciones políticamente incorrectas, el espectador tiende a sentir una suerte de empatía con el desafortunado ser en cuestión. Un día de furia, Relatos salvajes o Tres anuncios por un crimen; podrían ingresar en el largo listado de historias en las que sus protagonistas pierden el control, en pos de curar su dolor o hacer justicia.

Natacha Jaitt cultivó otra variante, que consistió en ponerse en víctima de todo, asegurando que su vida y la de su familia corrían peligro. Entre otras cosas, se auto proclamó como abanderada de la lucha contra la pedofilia y madre de Morena Rial. Con los Latorre logró sortear un procesamiento grave, y con la causa por abusos en Independiente en la que ventiló nombres, fotos y videos; también salió ilesa frente a la Justicia. Lo cual nos lleva a la gran pregunta abismal del cierre de esta nota.

Natacha Jaitt y un misterio pendiente
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¿Quién le pagaba a Natacha Jaitt?

Finalmente, esa es la gran incógnita. En el programa de Mirtha Legrand, la mediática no tuvo problema en decir que siguió de cerca a algunas figuras en el marco de una investigación que se le encargó. Obviamente, ese pedido puede ser otra de sus fabulaciones, aunque mucho se habló de que ella trabajó para servicios de inteligencia. Según afirmó en la mesa de Legrand, Jaitt vivía de su programa de radio, presencias en boliches y del ejercicio de la prostitución. Sin embargo, su trabajo radial concluyó hace más de un año y medio. Queda entonces flotando el interrogante que ella misma abrió en lo de Mirtha: ¿qué ente oficial, mandatario o empresa podría haber requerido de su trabajo como investigadora? Una respuesta a la altura del misterio de la iracunda odisea protagonizada por Natacha Jaitt, la más estridente y desconcertante figura de la pantalla nacional durante más de una década.

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