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Gargoyle Doyle: la película argentina que revoluciona el cine

Una película argentina, que combina realidad virtual y aumentada, fue premiada en el Festival Internacional de Cine de Annecy. Hablamos con Santiago Racca, uno de los creadores de este proyecto.
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Gargoyle Doyle es una producción inmersiva de realidad virtual desarrollada entre Argentina, Estados Unidos y Austria, que ganó el premio a la mejor producción en la Sección Realidad Virtual del Festival Internacional de Cine de Annecy, el evento de animación más importante del mundo.

Desde la conceptualización hasta la finalización, Santiago Racca y su equipo trabajaron durante dos años para crear la película Gargoyle Doyle. Inspirados por las posibilidades que brinda la realidad virtual, decidieron fusionarla con la realidad aumentada para contar una historia que rompe las barreras de la narrativa tradicional.

El equipo se armó específicamente para este proyecto y, debido a que cada uno trabajó desde su país, todas las reuniones fueron virtuales. El plan inicial comenzó con un video de 360° y personajes con poco desarrollo, lo que destaca la evolución técnica y creativa que experimentaron a lo largo del proyecto.

Durante el festival, para mejorar aún más la experiencia inmersiva de la película, recrearon la escenografía física, incluyendo la mesa donde estaba la catedral, mapas, ventanas y otros objetos, logrando así un valor agregado, que captó la atención del espectador. 

“Una de las mayores dificultades fue lograr la integración entre las dos tecnologías y que ambas permitieran una interacción fluida y natural”, comentó Santiago. Mientras que en la realidad aumentada los usuarios pueden caminar y tocar objetos, en la realidad virtual la experiencia es más estática, limitándose a la interacción con los botones.

Gargoyle Doyle

“El sonido espacial es fundamental para guiar la atención del espectador. Cada detalle sonoro, desde la cercanía hasta la lejanía, fue cuidadosamente diseñado para dirigir y potenciar la narrativa”, explica Racca. Además, las transiciones y movimientos de cámara se planificaron para evitar mareos, usando técnicas como el zoom rápido.

Para lograr una promoción efectiva y aumentar el realismo de la película, el director decidió trabajar con actores reconocidos internacionalmente. Jason Isaacs, conocido por sus papeles en Harry Potter y Star Trek: Discovery, prestó su voz para darle vida a Doyley. Haley Joel Osment, famoso por El sexto sentido, también formó parte del elenco como Chet.

A pesar de la innovación y el reconocimiento internacional, la distribución de este tipo de contenido en Argentina enfrenta otro tipo de desafío. Uno de los mayores obstáculos es la accesibilidad a la tecnología necesaria para disfrutar de la experiencia, como los anteojos de realidad virtual, cuyo costo puede rondar los 300 dólares. 

Santiago ve un futuro prometedor para el cine hecho con realidad virtual. “Aunque no reemplazará al cine tradicional, ambos coexistirán como formas distintas de contar historias”, aseguró. Además, ya está trabajando en un nuevo proyecto que incorporará la inteligencia artificial, permitiendo que los personajes tomen vida propia e interactúen de manera más dinámica con el espectador.

Este proyecto no solo marca un hito en la utilización de tecnologías emergentes en el cine, sino que también destaca la vitalidad de una industria en constante y rápida evolución. Con cada innovación, Santiago y su equipo, continúan empujando los límites de lo posible, demostrando que el futuro del cine está lleno de oportunidades para contar nuevas historias.

La realidad virtual y su revolución en el cine

Para quienes todavía no están familiarizados con la realidad virtual, es importante entender que esta tecnología ofrece una experiencia completamente inmersiva que va más allá de lo que cualquier otro medio logró. 

Al ponerte los anteojos de realidad virtual, no solo estás viendo una película, sino que te sumergís en un mundo digital donde podés moverte, interactuar y explorar como si estuvieras físicamente ahí. 

Es una revolución porque rompe las barreras de la pantalla tradicional, permitiendo al espectador no solo ser un observador, sino también un participante activo en la historia. Este nivel de interactividad es lo que hace de la realidad virtual una tecnología tan llamativa y revolucionaria en el ámbito del entretenimiento.

Sinopsis de Gargoyle Doyle

Gargoyle Doyle es una producción inmersiva dirigida por Ethan Shaftel. Doyle (Jason Isaacs) es una gárgola gruñona y engreída con un gran resentimiento en su hombro, literalmente, ya que sufrió graves daños en una caída durante su instalación sobre la entrada principal de la catedral. Relegado a una alcoba trasera olvidada con otras gárgolas irregulares, Doyle se resiente de la mano que le dio la vida, especialmente el hecho de que está a medio metro de Chet (Haley Joel Osment), una canaleta de lluvia de metal decorativa. Chet es el yin del yang de Doyle, un optimista charlatán que nunca se calla.

Doyle y Chet observaron cómo el mundo cambiaba a su alrededor mientras su alcoba estaba en mal estado. Cientos de años después, cuando las topadoras rodean la catedral para su demolición, se revelan hechos sobre el misterioso origen de Chet. Ambos deben confrontar a quienes realmente son y lo que significan sus vidas.

Es la primera narrativa cinematográfica de la era de la computación espacial, que lleva al espectador entre la realidad aumentada y la realidad virtual con una guía enigmática (T’Nia Miller). Te transporta al mundo de los personajes, al mismo tiempo que trae a esos personajes que quieren compartir tu mundo.

El prestigio del Festival Internacional de Cine de Annecy

El Festival de Cine de Annecy es la competencia más importante del mundo entre películas de animación. Su mercado es el más prestigioso para profesionales y empresas productoras de contenidos ya sean largometrajes, series, cortos, realidad virtual, realidad aumentada, entre otros.

Fue creado en 1960 y tiene lugar al principio del mes de junio en la ciudad de Annecy, Francia. En sus comienzos, era un festival bienal, pero en 1998 pasó a ser anual. Hoy en día, reúne durante una semana a los nombres más importantes del campo y celebra la creatividad y diversidad de estilos y técnicas de animación.

Lo interesante es que este festival está abierto al público en general. Todos los días de la semana se organizan proyecciones gratuitas en el gran césped del Pâquier. Al evento asisten profesores, estudiantes, directores y productores, así como artistas menos conocidos, que tienen la oportunidad de mostrar su trabajo a un público numeroso.