El dramático relato de Larry de Clay sobre la gente que vive en situación de calle
Lejos de aquel personaje pintoresco, divertido y con mucho humor que supo mostrar al lado de Marcelo Tinelli en el viejo Videomatch, ahora Larry de Clay muestra su faceta social más comprometida y solidaria.
En una entrevista con Diario Show, habló de su rol importante en la fundación que preside Marcelo Tinelli. “Soy secretario de Fundación Laflia y desde ahí nos abocamos a cooperar con otras instituciones o fundaciones que trabajan pensando en mejorar la calidad de vida de las personas y las comunidades. Es lo que hace desde hace varios años Fundación Vida Solidaria que asiste y trabajo para sacar a las personas en situación de calle”, contó.
“Trabajamos sobre una cuadrícula del centro de CABA. Igualmente, la Fundación Vida Solidaria tiene acciones y cubre otras capitales. Les damos abrigo, mantas, ropa, zapatillas, zapatos, bufandas, comida y bebidas calientes. Además de algún que otro apoyo en medicamentos. Tratamos de abordar todo el rubro de necesidades elementales”, agregó Larry de Clay.
En las últimas semanas se tuvo que atravesar una ola de frío polar prácticamente sin precedentes en algunas zonas céntricas del país. Lógicamente, esto significó una fuerte complicación para las personas que viven en la calle.
“El frío extremo de las últimas semanas caló muy hondo, lamentablemente. Han muerto tres personas hace algunos días. El frío es mucho y, por momentos, devastador. Varias personas no están bien de salud y estas circunstancias complica todo el panorama”, explicó Larry de Clay.
Ante la pregunta sobre cuáles son los rangos de edad de las personas que se encuentran bajo estas condiciones de vulnerabilidad, el humorista comentó: “Con precisión no tengo el promedio, pero lo que sí te puedo asegurar es que el universo de edad es generosamente amplio. Como consigné antes, hay grupos familiares con chicos y, por otra parte, ancianos. Está situación preocupa mucho”.
Por último, Larry de Clay se refirió a las historias durísimas que fue conociendo con este trabajo. “Hay muchas historias de derredor de la ciudad y de esa mole de cemento que alberga almas humanas, ahora a la mano de Dios, pero que alguna vez tuvieron techo y familias para protegerse. Me impactó mucho el caso de cuatro muchachos que los veía bien vestidos y no tenían signo alguno de padecer alguna adicción como la droga o el alcohol. Les pregunté por qué estaban ahí. La respuesta fue contundente: ‘Si pagamos una pensión para dormir, no tenemos para comer’”, cerró.

