El teatro argentino festejó la democracia en Catamarca y La Rioja
Una nueva Fiesta Nacional del Teatro reunió a teatristas de todo el país. En este festival es donde crean lazos, comparten su arte, aprendizajes y también, inquietudes. La 37° edición del encuentro, organizado por el Instituto Nacional del Teatro junto al Ministerio de Cultura y los respectivos gobiernos provinciales, se desarrolló en simultáneo en Catamarca y La Rioja. Fue del 13 al 20 de septiembre y el lema elegido fue “El teatro es democracia”, por los 40 años de democracia ininterrumpida en la Argentina.
No hubo artista que no se hiciera eco de él y, contemplando la coyuntura política, al finalizar las funciones, muchos resaltaron el rol fundamental del arte. “A no perder la memoria. La cultura es un derecho y los derechos no se negocian. Este festival no estaría sin las políticas públicas que lo están apoyando y sosteniendo”, expresaron las actrices de Guerra contra el olvido. Ellas viajaron desde Formosa y presentaron un drama que visibiliza a la mujer en el conflicto armado entre la Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas. En escena, realizaron un gran trabajo corporal y expresivo.
La era más oscura de la historia argentina también estuvo presente en otras dramaturgias, como en Jardín florido (lo que subyace) o en Lápices, un musical con memoria. La primera, obra de Tucumán, recopila publicidades de la década del ‘70, letras de canciones, leyendas urbanas y extractos de un manual de jardinería, entre otros elementos, para evidenciar el horror de la última dictadura militar. La segunda, de La Pampa, es un drama musical, basado en una historia real, que pone el foco en un grupo de estudiantes secundarios que buscan una sociedad más justa en una época de represión, secuestros y terror.
Esta obra pretende mantener la memoria viva y es ideal para las nuevas generaciones. Lo mismo ocurre con 24 toneladas, espectáculo para infancias invitado a la FNT, que está basado en la quema de libros de la ciudad bonaerense de Sarandí, la más grande que hubo en América Latina. Una propuesta circense que reflexiona sobre la importancia de leer y la libertad de elegir qué leer.
Otro tema que se visibilizó en la grilla de espectáculos fue la discriminación. Jujuy presentó La compañía americana de danza en gira a China, una comedia que evidencia y busca reflexionar sobre la marginación tanto hacia los extranjeros, como a las personas con discapacidad. En tanto que, Manuelita, por Buenos Aires, lo hizo en relación a la homosexualidad. Una obra original, dinámica, con buenas actuaciones que interpela al espectador.
Y si hablamos de buenas actuaciones, hay que resaltar la de Francisco Lumerman, Rosario Varela e Ignacio Gracia, el trío que representó a Buenos Aires con La vida sin ficción. También, la de Daniela Canda y Pablo Aguirre, dupla salteña de Nunca nadie murió de amor, excepto alguien alguna vez; y la de María Victoria Franchi, actriz santafesina de Territorio Coraje.
La danza también sobresalió en el catálogo de los 32 espectáculos seleccionados. La mendocina Sol Gorosterazú hipnotizó con La siesta del carnero, una obra surrealista que transcurre entre la oscuridad y la luz. Por su parte, Tierra del Fuego presentó El amor ha muerto, una historia que muestra cómo lo rutinario es capaz de afectar hasta al más enamorado.
A su vez, historias tiernas y sensibles llegaron al corazón de los presentes en la 37° Fiesta Nacional del Teatro. Ejemplo de ello está El bosque de los deseos cumplidos en Kamishibai, de Catamarca, que dejó un claro mensaje sobre la importancia de quererse a uno mismo como es; y La perrera, de Chubut, en la que dos juglares incentivan al público a perseguir sus sueños.
Los amantes de las comedias pudieron disfrutar de varias y si bien todas sacaron más de una sonrisa, tres resaltaron sobre las demás: Crucificción (La Rioja), La trayectoria de las moscas y Como el caracol (ambas de Buenos Aires).
Las pantallas tampoco no quedaron afuera de la programación y quienes se lucieron con un gran trabajo de mapping fueron las cordobesas de Un punto azul pálido en la oscuridad. Una distopía cercana. Con humor, el espectáculo reflexiona sobre el género, los cuerpos y reivindica a la mujer. Fuera de este mundo, de Mendoza, se destacó por ser la única propuesta de teatro de sombras.
Durante ocho intensos días se respiró teatro tanto en San Fernando del Valle de Catamarca, como en la ciudad de La Rioja. Más de 500 personas se trasladaron hasta allí y disfrutaron, junto a vecinos, de una maratónica y muy variada programación de espectáculos, talleres, presentaciones de libros y espacios de diálogo. Hoy, ya de nuevo en sus hogares, muchos teatristas anhelan y esperan ansiosos que el año que viene se repita el ritual que comenzó en 1991.