Diego el Cigala y toda la intimidad de Lágrimas Negras
Diego el Cigala se presenta en Mendoza el próximo lunes 28 de marzo en el auditorio Ángel Bustelo. Antes, dio una entrevista exclusiva en MDZ Radio contando cómo será el show, celebrando los 15 años de Lágrimas Negras y recordando sus vivencias, desde su niñez hasta las más recientes, como la pandemia.
En Uno Nunca Sabe, Diego el Cigala comenzó celebrando la nota con Mendoza. "Es un placer hablar con Mendoza y volver a esa tierra tan preciosa, con un público maravilloso", dijo. De buen humor, cálido y siempre amable, compartió unos valiosos minutos con la audiencia de la FM 105.5.
Lágrimas Negras es parte del espectáculo que lleva por Latinoamérica. "Son los 15 años de Lágrimas, pero a mi se me han pasado los años que parece que ayer empezamos a hacer Lágrimas Negras, cuando no esperábamos ni el triunfo ni el éxito que tuvo. Sólo lo hacíamos por amor a la música, con Bebo - pianista, director de orquesta, compositor y arreglista cubano-. Yo me moría por conocer a ese señor y mira ahora dónde hemos llegado. 15 años de muchas alegrías, emociones: También altibajos, cómo no. Me las ha dado y me las sigue dando".
¿Cómo es el vínculo con la música latinoamericana? No quiero decir que hacés versiones, porque no, es como un filtro.
Sí, son como filtros. Coger un cover, respetarlo al máximo y siempre respetando de dónde viene ese tema, la cultura musical y luego ponerle uno ese salpicón que tiene uno del flamenco.
¿De dónde viene tu conexión con la música latinoamericana?
A mi me gusta mucho Latinoamérica y desde siempre me ha gustado el tango. Mi padre ya escuchaba mucho a Gatica, a Jinete, a Machín, a Gardel. En esos tiempos yo era niño y los escuchaba en mi casa. Se me quedaban cosas, como con la salsa.
Cuando ya vivía aquí -reside en República Dominicana-, ocurrió lo de Lágrimas Negras. Por venirme a vivir a Latinoamérica también escucho más música latina, parece que llevo toda la vida aquí.
¿Tu papá cantaba tango?
No, era cantaor de flamenco, pero se han cantado muchas cosas en los tablaos de "volver con la frente marchita, las nieves del tiempo..." -entona-. Todas esas cosas las cantaban por bulerías y mi padre las cantaba en los tablaos, claro. Gardel nos gustaba mucho.
¿Cómo era esa vida tuya en los tablados?
Me divertía mucho. Sobre todo porque había arte, del bueno. Tenías que aprender a cantar, diferentes palos de baile, entonces ahí te hacías artista.
¿Es verdad que estabas en tu casa y aparecía Camarón o Paco de Lucía?
Sí, aparecían en el patio, por la mañana. Mi padre trabajaba en el tablaos con ellos, terminaban siempre las reuniones en la plaza mayor y después en el patio. Yo siempre estaba jugando al fútbol, peloteando por ahí.
En el patio de casa se formaban fiestas flamencas muy buenas.
¿Jugabas al futbol?
Sí, me gustaba. Me llamaban "patitas de alambre".
Por las patas flacas...
(Ríe con fuerza)...¡Sí!. Me gusta mucho el fútbol, me sigue gustando.
¿Del Real Madrid o colchonero?
Del Real Madrid.
Estarás contento con el partido
¡Sí! Esa remontada de 3 a 1 fue buenísima, tiene buen equipo el Real Madrid ahora. juegan increíble.
Vivís en República Dominicana, ¿por qué?
Porque me gusta mucho. Su pueblo, su gente, su cultura. Es un lugar maravilloso. Me ofrecieron la nacionalidad y yo cada vez que venía con mi esposa de vacaciones estaba muy a gusto, las primeras veces que vine a cantar me trataron muy bien. Me acogieron con mucho cariño.
¿Dónde pasaste la pandemia?
En Punta Cana, en la playa. Estaba alejado de toda la tragedia que estaba sucediendo. Con la familia, retirado- Nos íbamos a la playa, tranquilos, sin salir a ningún lado, en el jardín. Pero me pegó duro.
Personalmente, ¿cómo te afectó?
Una depresión que me tuvo unos meses que no quería saber nada, no encontraba final. Yo me preguntaba qué era lo que estaba pasando, ¿tantas muertes?, ¿cómo ha cambiado el mundo así? Ser capaces de encerrar al mundo entero... Era como una película de terror.
¿Cómo saliste de eso?
Fue fácil, me ponía a grabar. Me iba al estudio, de hecho estuve grabando cosas que hice en la pandemia y ahora estoy retocando. "El Cigala México" lo terminé de grabar en México pero no pude rematarlo, lo tuve que grabar con pandemia en mi casa.
Evidentemente hay una conexión cercana entre el tango y el flamenco. No sé si ese puente lo tendiste vos o estaba ahí y nadie lo había descubierto.
Yo ceo que estaba ahí y nadie lo había descubierto. Yo creo que ese puente estaba desde hace muchos años, porque era tan frágil, sólo había que saberlo medir. Las culturas no chocaban para nada, estaban ahí esperando. Solo debía haber una persona que lo hiciera con elocuencia, sutilmente, respetando cada género. Y parece ser que no lo hicimos mal.
Acá en Argentina no es fácil que alguien venga de afuera y cante tango.
A mi me daba pánico eso. Yo cuando fui por primera vez al Gran Rex dije: "vengo a cantar tango a la tierra del tango". Pero, insisto, depende del respeto y la admiración con que lo hagas. Yo lo he hecho así y creo que así me lo ha cogido el público. No quise imitar, para eso ya estaban los genios como Goyeneche, Gardel.
Con el folclore también tenés una conexión, De hecho, has grabado a José Hernández.
Sí, de hecho cuando pueda me gustaría meter mano ahí también y volver a grabar folclore.
¿Qué es ser hoy un gitano?
(Ríe, mientras piensa)... Una persona normal y corriente, como otro ser humano. Eso sí, para ser gitano te tiene que gustar el flamenco. Yo soy muy religioso, creo mucho en Dios, mis hijos también. Me gusta mucho la naturaleza, vivir y vivir de las cosas buenas.
¿Eso fue lo que te llevó a lo 15 años a dejar tu casa e irte a cantar a Japón?
(Vuelve a reír, pero con nostalgia)... Sí, esas locuras. Con 15 tienes esa fuerza y vitalidad para montarte en una avión e irte a Japón porque quieres ser cantaor de flamenco. Esas cosas son bonitas porque siempre las recuerdas como las cosas de tu vida, de haber empezado por ahí.
Me imagino tu padre...
Casi me mata. Dije que me iba a Londres, era menor de edad, con una autorización de Paco Peña, el guitarrista de la compañía.