1917: paradojas de una épica con mecha corta

1917: paradojas de una épica con mecha corta

Este relato bélico cumple con la platea a la hora de desplegar un puñado de espectaculares escenas de acción. Sin embargo, la pereza de algunas opciones narrativas y la falta de profundidad de los personajes protagónicos, atentan contra el resultado general de la propuesta.

Laureano Manson

Laureano Manson

La potencial ganadora del Oscar a Mejor película del británico Sam Mendes ("Belleza americana", "Solo un sueño", "Operación Skyfall"), reúne todos los ingredientes necesarios para imponerse el próximo 9 de febrero sobre sus más fuertes contrincantes: "Guasón" y "Había una vez... en Hollywood". Esto claramente si quitamos de la ecuación a "Parasite", que seguramente cosechará el galardón a Mejor película internacional, pero no la más codiciada estatuilla a Mejor película, rubro en el que también compite, y merecería con creces por encima del film bélico en cuestión. Por nobleza cinematográfica y ruptura de paradigmas, la gran triunfadora debería ser "Joker", pero sus contundentes niveles de violencia y crítica social en clave de alta aspereza, no son del gusto del domesticado paladar de los miembros de la Academia de Hollywood. En tanto que el film de Tarantino, se llevará seguramente un par de trofeos, pero resulta demasiado "cinéfilo" para alzarse con el hombrecito dorado más cotizado.

Hasta el momento, lo que más se comenta de "1917" es su virtuosismo formal, por tratarse de una película concebida a través de un largo plano secuencia, que en realidad son unos cuantos planos hilvanados con cortes disimulados. Más allá del enojo de un sector de la crítica, que ha atacado al film de Mendes reduciéndolo a la categoría de "videojuego artístico", lo cierto es que la opción del plano secuencia es absolutamente pertinente al relato. La premisa argumental es sencilla: un par de soldados ingleses reciben la orden de iniciar un arriesgado periplo para detener un ataque que pondría en riesgo la vida de 1.600 hombres en medio de una trampa del ejército alemán. El tiempo para desarrollar tal epopeya es tan acotado como determinante, por lo tanto la ausencia (o camuflaje de cortes), es totalmente funcional a esa impronta de urgencia que el director imprime sobre el andamiaje de su película.

Visualmente, la propuesta es arrasadora. Kilómetros de trincheras construidas, campos de batalla empantanados y arquitecturas destrozadas; remiten a una experiencia tan física como realista. Sin embargo, el facilismo y la pereza de algunas opciones narrativas atentan desde un comienzo contra el resultado general de esta obra. De la peligrosa misión que enfrentan los soldados, depende la vida del hermano de uno de ellos. El componente del drama familiar ha sido fundamental en varios hitos de la historia del cine bélico, pero aquí queda expuesto de un modo tan llano como ramplón. A su vez, la constante premura por llegar al destino indicado, va en detrimento de algunas instancias de detención en las que aparecen personajes y subtramas que quedan sistemáticamente a mitad de camino. Así y todo, hay escenas que sobresalen con suficiente garra, aunque cierta tendencia a la solemnidad y una omnipresente banda sonora que subraya los climas dramáticos por demás, terminan por menoscabar algunos climas sepultados bajo una tonelada de orquestación. En este sentido, la desgarradora irrupción de un soldado cantando a capela frente a una tropa es uno de los momentos más emotivos del film, un ejemplo que demuestra que un tratamiento musical despojado hubiese resultado más potente y orgánico para la película.

Con respecto al verosímil, "1917" también enfrenta algunos inconvenientes. Hay espectaculares escenas que remiten a la más pura tradición del cine bélico, pero en algunos pasajes la acción se torna tan desmesurada que queda más cerca del universo Marvel. A favor hay que admitir que más allá del heroísmo, el relato no carga tanto las tintas en el fetichismo nacionalista, de hecho uno de los protagonistas ha canjeado una medalla que considera un pedazo de chapa por una botella de vino. Más allá del notable trabajo de los dos actores que encabezan esta historia, ambos ninguneados en la nominaciones por sus interpretaciones, Mendes se muestra más preocupado en que cada etapa de la misión se complete con precisión, que en darles mayor profundidad a sus criaturas. De esta manera, su film cumple con la platea a la hora de desplegar una épica de ribetes pirotécnicos, pero al hacerlo desde la ordenada configuración de un expediente, por más de que detone unas cuantas bombas, queda en evidencia que a su mecha le falta una dosis de sustancia.

1917 / Reino Unido-Etados Unidos / 2019 / 119 minutos / Apta para mayores de 16 años / Dirección: Sam Mendes / Con: George MacKay, Dean-Charles Chapman, Mark Strong, Andrew Scott, Richard Madden, Colin Firth, Benedict Cumberbatch.

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