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La importancia de la huella de carbono en la gestión de los residuos sólidos urbanos

A pesar de que las actividades vinculadas al sector de los residuos sólidos urbanos (RSU) no son una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) a nivel mundial.

Conocer las acciones climáticas que se pueden aplicar en su desarrollo es una oportunidad para contribuir a reducir las emisiones y mitigar los efectos del cambio climático. Para lograrlo, es indispensable avanzar en el primer paso en toda estrategia climática: conocer la Huella de carbono de cada actividad.

¿Pero qué es la huella de carbono y cuál es su importancia? 

La huella de carbono (HC) es el cálculo de la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos por personas, empresas y organizaciones de manera directa o indirecta. Tiene una gran importancia en el medio ambiente como indicador de sostenibilidad y de impacto hacia el cambio climático, ya que aporta información sobre la cantidad de gases efecto invernadero que emite a la atmósfera el desarrollo de una actividad. 

¿Cómo se calcula la huella de carbono y cuál es su finalidad? 

El cálculo se realiza mediante herramientas que computan el nivel de emisiones (en toneladas de CO2 equivalentes 1 ) producto de los consumos de combustible fósil, sistema logístico, consumo de agua y energía, y manejo de residuos de la actividad analizada. Constituye una herramienta con una doble finalidad: primero, contribuir a la reducción de las emisiones de GEI y a una mayor concientización medioambiental; y segundo, reducir los costos que implica el consumo de energía para iluminación, climatización, calefacción y transporte.

El impacto de los residuos sólidos urbanos en la emisión de GEI´s en nuestro país

En Argentina se genera, en promedio, 1 kg/día de residuos sólidos urbanos por habitante, produciéndose el mayor volumen en el AMBA (área metropolitana de Buenos Aires)- El sector de RSU incluye las emisiones generadas por la disposición, tratamiento y gestión de los residuos sólidos urbanos, representando un 2,4 % de las emisiones de GEI´S totales del país. El correcto tratamiento y disposición de los RSU generados es una deuda pendiente a nivel nacional. Sólo el 40% de los RSU generados a nivel país son dispuestos correctamente en rellenos sanitarios (principalmente en grandes centros urbanos), el 60% restante se disponen entre vertederos controlados en aquellas ciudades de mayor jerarquía, y en basurales a cielo abierto sin tratamiento sanitario controlado en el resto del país. 

Respecto al tratamiento y valorización de los RSU, salvo en los grandes conglomerados urbanos, donde existen plantas de tratamiento mecánico biológico, en donde se le da un correcto tratamiento tanto a la fracción seca (recupero de papel, cartón, plásticos, metales) como a la húmeda del residuo (produciendo bioestabilizado), en el resto del país solo se encuentran plantas sociales (cooperativas) para separar y clasificar los residuos, pero con una muy baja tasa de recuperación.

Medidas de mitigación

Por todo lo mencionado, la implementación de medidas concretas que reduzcan la huella de carbono en toda la cadena de gestión de los RSU (la generación, recolección, tratamiento, transferencia y disposición final) contribuye no solo a reducir las emisiones, sino también a regularizar una gestión deficiente en materia de residuos.

Estas medidas son, entre otras

  • Promover estrategias 3R´s (reducción, reutilización y separación en origen) de materiales reciclables.
  • Promover estrategias de recolección diferenciada y aprovechamiento de la fracción orgánica de los residuos (FORSU) que componen aproximadamente el 50% del total generado, a través de una valorización mediante la producción de enmiendas orgánicas que devuelven nutrientes al suelo y ayuden a combatir la desertización.
  • Implementar programas de reconversión de uso del combustible fósil (principalmente diesel), pasando por un combustible de transición como el GNC, llegando hasta los biocombustibles o la movilidad eléctrica.
  • La utilización de energía eléctrica renovable.
  • Promover el cierre de basurales a cielo abierto y reconversión a rellenos sanitarios.
  • Fortalecer la promoción de utilización y aprovechamiento energético del biogás (energía eléctrica/biometano) producido en los rellenos sanitarios.

¿Qué pueden hacer las empresas del rubro? 

En el mes de octubre del año 2022, se creó el Acuerdo para la Acción Climática (AAC). Este es un espacio de interacción público-privado del Gabinete Nacional de Cambio Climático (GNCC) que tiene como objetivo reconocer y fortalecer la acción climática del sector privado, orientada al cumplimiento de las metas nacionales establecidas en el Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático (PNAyMCC). 

Desde su creación, Benito Roggio ambiental (BRa) 4 participa activamente dentro de este espacio con el fin de contribuir a reducir las emisiones de GEI´S del sector residuos, ejecutando una estrategia climática corporativa. Esta estrategia mide, reduce y compensa la huella de carbono de cada una de las operaciones de la compañía, con el fin de alcanzar la carbono neutralidad y contribuir a reducir el impacto del calentamiento global, asumiendo un firme compromiso con la sustentabilidad y el bienestar del planeta.

Conocé más de este y otros temas de sustentabilidad en el canal de podcast de Benito Roggio Ambiental.

Juan Pablo Weihs

* Juan Pablo Weihs es Ingeniero Ambiental por la UCA y dirige el área de Tecnología e Ingeniería Ambiental de Benito Roggio ambiental (BRa).