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Errores comunes a la hora de encarar una rutina de cuidado de la piel

Aunque intentemos de mantener nuestra piel sana con una rutina de skincare, cometemos errores básicos que pueden causarnos los efectos contrarios, como seguir las modas o abusar de la cantidad de productos
Menos es más también aplica a las rutinas de cuidado de la piel. Foto: Photo by KoolShooters from Pexels
"Menos es más" también aplica a las rutinas de cuidado de la piel. Foto: Photo by KoolShooters from Pexels

La especialista en dermatología, la Dra. Marisa Zocca, nos comparte 6 razones por las cuales nuestra rutina de cuidado puede estar afectando nuestra piel:

No realizar una consulta dermatológica inicial

El dermatólogo es el único profesional especializado capaz de guiarnos para un correcto cuidado de la salud de nuestra dermis. “Cada piel es un mundo aparte y solo la correcta evaluación nos dirá cuáles son nuestras pequeñas diferencias”, menciona Zocca. De esta forma, los profesionales nos explicarán cómo para identificar nuestras necesidades individuales. Así que antes de implementar cualquier rutina, debemos consultar a un dermatólogo.

El tipo de piel se determina genéticamente. No obstante, el estado de nuestra piel puede variar considerablemente según los diversos factores internos y externos a los que es sometida.

Armar rutinas muy largas

“Menos es más”, profesa la especialista, y las cuestiones de piel no escapan a esta regla. En las rutinas largas muchas veces incluimos productos que quizás nuestra piel no necesita y lejos de beneficiarla rompen con su equilibrio natural.

“Las rutinas extensas pueden cansarnos y llevarnos a abandonar el hábito de cuidado en poco tiempo”, advierte Zocca. Por el contrario, si sabemos cuáles son las necesidades específicas de nuestra piel, podemos armar rutinas completas en pocos pasos, la cual le devuelva el brillo natural sin necesidad de invertir tiempo ni dinero de más.

Dejarse llevar por el producto de moda

Como ya dijimos, cada piel es única y requiere cuidados individuales. “Los tipos de piel pueden ser normales, seborreicas, atópicas o sensibles. Cada una de ellas tiene características particulares en las cuales debemos enfocarnos a la hora de pensar los principios activos necesarios”, recuerda la dermatóloga.

Por lo tanto, la misma crema no puede ser beneficiosa para todas. “En caso de tener del tipo seborreicas, los productos con ácidos o seborreguladores tienden a ser más útiles, así como en las pieles sensibles debemos prestar mayor atención a aquellos con descongestivos que aumenten el umbral de tolerancia de la piel frente a agresores externos”, aconseja Zocca.

Los protectores solares deben aplicarse entre 30 minutos y 2 horas antes de exponerse al sol. En general, deben reaplicarse después de haber pasado 80 minutos en el agua o si ha transpirado en gran cantidad o cada 2 horas fuera del agua. 

Subestimar la importancia del protector solar

“El 80% del envejecimiento cutáneo proviene del tabaquismo y las radiaciones solares. De nada me sirve tener una rutina con los mejores productos y principios activos si no tomo conciencia de que el verdadero anti age  es el protector solar”, señala la especialista.

Las cremas protectoras bloquean las radiaciones UVA, UVB y luz visible. Las radiaciones tienen efecto acumulativo y por mucho que empecemos a usar protector solar a edades avanzadas, el tiempo de exposición que tuvimos durante todos nuestros años se verá reflejado como signos de envejecimiento: líneas de expresión o arrugas, engrosamiento cutáneo, piel despulida, sin brillo y en casos más severos cáncer de piel.

No tomar la piel como parte de un todo

Comenzar a cuidarnos la piel es la puerta de entrada a la medicina interna. “La piel expresa lo que nos pasa por dentro y debemos darle importancia al cuidado integral”, explica la dermatóloga. Esto significa que el ejercicio, una alimentación balanceada rica en frutas y verduras, un correcto descanso y la meditación son buenos aliados para sumar como parte de nuestra rutina de cuidado.

Meditar fortalece el sistema inmune, mejora el funcionamiento de los órganos y es un regulador hormonal, algo que suele afectar a la piel de manera directa.

Esperar resultados inmediatos

“El tiempo de recambio celular de la piel es de aproximadamente 30 días. Esta es la razón por la cual no se pueden empezar a evidenciar cambios significativos antes del mes de uso de un nuevo producto”, señala Zocca. La constancia y confianza son pilares fundamentales para obtener los resultados deseados tanto por el paciente como por el dermatólogo.