Llamá a tu modista: 5 arreglos que valen la pena
En mi humilde opinión, después de mucha observación y autocrítica, nada arruina tanto a un look como que no le siente bien a quien lo lleva. Y por no sentar bien no me refiero a que no sea su estilo o "no le quede lindo", sino simplemente, a que esa prenda no le calza bien.
No importa si es de marca o no, si la compraste a $100 o a $1000; si tu ropa no se adapta a tu cuerpo y cumple su función correctamente, simplemente no se te va a ver bien, independientemente de modas o tendencias.
La buena noticia es que a veces podemos corregir estos errores de calce con una simple visita a la modista. La mala es que decidir qué arreglos vale la pena hacer no es tan sencillo como parece.
A continuación te dejamos 5 casos en los que una alteración a tus prendas va a dejarte luciendo 100% más linda -¡y cómoda!- con la ropa que ya tenés.
- Acortar una camisa o modificarle el ruedo
Si las camisas te quedan más como un vestido que como una camisa, acortarla es una solución híper fácil y accesible. A veces un par de centímetros pueden hacer una gran diferencia, sobre todo si sos de contextura chica.
Además, para ponerle más onda, podés pedir que modifiquen el ruedo y en lugar de hacerlo recto, le den forma de semicírculo. No sólo la camisa se va a ver menos formal, sino que además si te gusta usarla adentro del pantalón no se va a ver tanto bulto cuando lo hagas.
- Entallar una camisa
Para esta modificación lo primero que tenés que tener en cuenta es que la costura a los dos costados de la camisa sea recta. Si es así, lo segundo que tenés que mirar es que tenga suficiente espacio en la parte debajo de la manga -es decir, donde se unen las costuras debajo de la axila-, ya que si no hay suficiente tela ahí para acortar, la modificación no va a quedar bien. Si estos dos puntos son afirmativos, andá llamando a tu modista.
- Acortar la costura de los hombros (o un bretel)
Para aquellas que tienen un torso más bien corto, o son de contextura pequeña, este es el truco que tienen que tener en cuenta. Si tenés un top o remera que muestra demasiado escote y hace que se te vea el corpiño por los costados, podés pedirle a tu modista que acorte un poco el largo tomando la costura de los hombros.
Si bien esta modificación es sencilla, las cosas se complican un poco más si se trata de una remera con mangas, ya que este arreglo implicaría sacarlas y volverlas a poner, lo cual no siempre queda perfecto. Pero si se trata de musculosas, el arreglo no debería ser demasiado complicado.
No te olvides de tener en cuenta que este arreglo acorta tanto la parte delantera como la trasera de tu top, y que además tenés que tener suficiente espacio en la cisa (la costura que va del hombro hasta la parte de abajo de la axila) para que no te quede demasiado alta.
- Hacerle un ruedo a tu pantalón, falda o vestido
Esta es básicamente la madre de las alteraciones, y una de las más fáciles de hacer. Si encontraste un pantalón que te calza a la perfección de cintura, cola y piernas, pero te queda ligeramente largo -o preferís que sea tobillero- no hace falta más que llevarlo a la modista y pedirle que lo recorte. Lo mismo se aplica a faldas y vestidos: si la costura es recta, tenés luz verde para modificarlas.
Sin embargo, si el ruedo que querés acortar tiene algún detalle -como flecos o bordado- el asunto se vuelve más complicado, aunque por lo general si estos detalles son un aplique en la prenda, se pueden sacar y volver a coser.
- Reemplazar un cierre invisible de mala calidad
Esta modificación te va a ahorrar más de un mal momento, evitándote el pánico inevitable cuando no sube el cierre o cuando se traba. El problema con los cierres invisibles -aquellos que son pequeños y se disimulan en la prenda- es que, no importa la calidad de tu ropa o su precio, por lo general son malos. Esto se debe a que las fábricas -de nuevo, sean de ropa de marca o no- usan casi siempre los cierres más baratos, lo que causa que se traben o creen una deformación en la prenda, sobre todo si están ubicados en partes "complicadas" como escotes, cintura o cadera.
En estos casos, hay dos opciones: que tu modista use el mismo cierre pero cosiéndolo más de la tela (los cierres siempre vienen con un costado de tela extra donde se cosen) o, directamente, cambiarlo por uno nuevo. Si esta última es tu elección, lo que te conviene es ir por uno de metal, en oposición a los de plástico que se suelen usar. Porque nadie quiere tener que ir por la vida con un cierre abierto.
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