¿Por qué es bueno meditar?
"Cuanto más profundo es tu descanso, más dinámica será tu actividad", dicen desde el Arte de Vivir, la ONG que ofrece cursos y actividades para eliminar el estrés a través de poderosas técnicas de respiración, meditación y yoga.
"Así como cuando alguien se enoja, ese enojo afecta tu mente y tu día, la meditación te ayuda a alcanzar paz mental y eso afecta positivamente en el resto del día, trayendo claridad a la hora de tomar decisiones e interrelacionarte con la gente", nos contó Emiliano Gatti en representación de esta ONG.
"La meditación también desarrolla la intuición o lo que llaman el sexto sentido, y el mundo se percibe de una manera más amena. Definitivamente ayuda a eliminar el estrés del sistema nervioso y nuestra mente", agregó.
Le dedicamos tiempo al cuerpo, a la higiene, al trabajo, a la familia y a los amigos, pero, ¿cuánto tiempo le dedicás a tu mente ? 20 minutos de meditación te traen muchos beneficios.
La ciencia también se acopla a esta idea. Sin ir más lejos el Doctor John Hagelin, explica en el siguiente video, de forma muy simple, por qué la ciencia está cada vez más interesada en la meditación.
Además de liberar el estrés, está comprobado que con la meditación, tu psicología sufre un cambio, y cada célula de tu cuerpo se llena de energía.
Así también disminuye la presión sanguínea, los niveles de lactato en sangre, reduciendo los ataques de ansiedad, disminuye los dolores relacionados a la tensión tales como: dolores de cabeza por tensión, úlceras, insomnio, problemas musculares y de articulaciones. Aumenta la producción de serotonina que mejora el humor y el comportamiento y mejora el sistema inmunológico.
¿Qué es meditar?
"Para mi meditar es dejar la mente en blanco. Intentar dejar de escuchar el parloteo de la misma y escuchar el silencio. Cuando lo logro mis preocupaciones se hacen más chiquitas, es como prender un fósforo en un cuarto oscuro. Puedo ver y encontrar la puerta de salida. Soy lo que soy", compartió con MDZ Femme Liliana (63).
La palabra meditación procede del latín meditatĭo y hace referencia a la acción y efecto de meditar (enfocar atentamente el pensamiento a la consideración de algo). El concepto está asociado a la concentración y a la reflexión profunda.
La meditación se suele clasificar en dos grandes grupos: conciencia plena, que gira en torno a cuestiones tales como serían la experiencia y la propia percepción y, por otro lado, está lo que se conoce como meditación de concentración.
Para el budismo , la meditación es una práctica esencial para aumentar la sabiduría y erradicar el sufrimiento.
Según cuenta Lili Aguila - Profesora de Yoga Integral y Yoga Terapéutico- varios fueron los cambios desde que empezó a meditar. "Aprendí a aquietar la mente, a estar consciente ante mis reacciones, a disminuir las ansiedades, a actuar con conductas más asertivas (no primando las emociones) y a equilibrar el sistema nervioso". Y agregó:
Observo comportamientos menos impulsivos que dulcifican el carácter, disminuyen las ansiedades y actúan con mayor apertura mental.
"Cambió todo: cómo percibo la vida, cómo vivo, cómo siento, cómo me veo, cómo veo a los demás, tengo más tranquilidad, seguridad, fe, esperanza, más claridad, menos miedo, menos prejuicios, más afecto... Más momentos de paz", dijo, por su parte, Inés Bajuk -Licenciada Comunicación Social y Profesora de Yoga Integral-.
¿Cómo hacerlo
Más allá de las distintas técnicas y escuelas, lo habitual a la hora de la meditación es buscar un lugar tranquilo, sentarse en la posición de loto y repetir un mantra que lleva al sujeto a un estado de profunda concentración.
"Empecé a meditar a los 12 años, en ese momento eran mis momentos de oración, desde allí hasta ahora, he ido cambiando técnicas, formas, tiempos, quizás palabras, pero sigue siendo la esencia de estar un rato en paz", compartió Laura Appon -docente-. Quien además contó: "Intento meditar todos los días un ratito. Hay momentos en que necesito más, porque es un alimento increíble para el alma, para la vida...".
Mientras que Patricia Duek -Entrenadora Chamánica- indicó que empezó a meditar a los 4 años. "A esa edad lo incorporé como cualquier otro hábito: como ducharme o comer".
Si nunca meditaste es importante que encuentres un lugar tranquilo para hacerlo y elegí un buen momento para meditar y asegúrate de meditar siempre a la misma hora. Por lo general el momento ideal para la meditación es temprano en la mañana y en las horas de la noche, antes de dormir. También es bueno asegurarse de que todo lo que pueda distraernos de la práctica, como los teléfonos, estén apagados o no están en la misma habitación.
Elegí una posición. La mejor para empezar es sentarse en una silla con la columna recta y en una posición cómoda, luego está la clásica posición de loto sentada/o en el piso, en una almohada cómodamente con las piernas cruzadas o incluso se puede meditar en la posición de acostarse boca arriba.
Si estás empezando a meditar, es bueno asegúrate de tomar la posición de sentado, ya que la mayoría de los principiantes se quedan dormidos mientras meditan en la posición de acostado y la posición de loto suele ser algo incomoda si se está comenzando. Asegúrate de sentirte cómoda/o con tu posición, porque vas a estar en esa misma posición durante varios minutos.
Se puede empezar a meditar cerrando los ojos. Concéntrate en tu respiración inhalando lentamente por la nariz, y soltando el aire tranquilamente también por la nariz.
Es posible que en esta práctica meditativa tu mente se desvíe con cualquier otro pensamiento. Cuando esto suceda observá el pensamiento sin involucrarte con él.
Basta con unos minutos al día para empezar a percibir una mayor claridad mental, bienestar general y mejores niveles de energía.
"La gente que lo practica escucha más a sus intuiciones y se da cuenta más fácilmente de cosas que antes no podía ver", cerró Patricia Duek.
Te proponemos escuchar esta meditación guiada por Laura Moreno para despertar y activar nuestra energía femenina. ¡Nosotras ya la experimentamos, ahora probá vos!