Dipolos moleculares: la verdadera razón por la que las personas resbalan en el hielo
Un estudio alemán refuta una teoría de 200 años y revela que no son la presión ni la fricción las que provocan la caída.
Resbalamos en el hielo por un dipolo ¿Pero qué es exactamente? La respuesta en la nota.
CanvaUn equipo de la Universidad de Saarland, en Alemania, descubrió que la causa de los resbalones en el hielo no se debe a la presión ni a la fricción, como se creía desde hace casi dos siglos, sino a la interacción de dipolos moleculares.
El hallazgo, liderado por el profesor Martin Müser y publicado en la revista Physical Review Letters, cuestiona una explicación que se enseñaba en las aulas desde que James Thomson, hermano del físico Lord Kelvin, la propuso en el siglo XIX. Según la hipótesis clásica, el peso del cuerpo y la fricción generaban calor suficiente para derretir una fina capa de agua sobre el hielo, creando la superficie resbaladiza.
Qué son los dipolos moleculares
Las nuevas simulaciones computacionales, desarrolladas junto a Achraf Atila y Sergey Sukhomlinov, desmienten esa idea. “Ni la presión ni la fricción desempeñan un papel significativo en la formación de la capa líquida”, señaló Müser.
En realidad, los responsables son los dipolos moleculares: regiones cargadas de las moléculas que, al interactuar con otras superficies, alteran la organización cristalina del hielo y la convierten en una capa amorfa y líquida.
-
Te puede interesar
Diez claves sobre la Tierra que la ciencia descubrió estudiando la Luna
El estudio y el esquí
El estudio también aclara otro mito vinculado al esquí. Durante años se sostuvo que, por debajo de los -40 °C, la práctica era inviable porque el frío impedía la formación de la película de agua que permite deslizarse. Sin embargo, las simulaciones revelaron que las interacciones dipolares se mantienen incluso cerca del cero absoluto. En esas condiciones, la película se torna tan viscosa como la miel, lo que imposibilita el deslizamiento, pero no su formación.
Para la vida cotidiana, poco cambia si una caída en la vereda se debe a la fricción, la presión o los dipolos. No obstante, para la física, la diferencia resulta trascendental. Este descubrimiento no solo desmonta una teoría consolidada durante casi 200 años, sino que también abre nuevas líneas de investigación sobre el comportamiento del hielo y sus propiedades a temperaturas extremas.



