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Cómo viste una de las embarazadas más canchera de Mendoza

Magda Alba es una de las empresarias más jóvenes de la provincia. Con 8 meses de embarazo espera a su primera hija y se las ingenia para verse divina.

Magda tiene 32 años y 8 meses de embarazo. Es empresaria desde los 25 años.

Antes de comenzar su empresa (que es una submarca de la que creó su madre hace 47 años) vivió en Londres, donde trabajó en una zapatería y dice “Fue como un máster, volví con todo el know how de allá, fue importantísimo para lo que siguió”. Donde trabajaba conoció a Kate Midletton.


Bajo el lema "Si existen Las Oreiro como no vamos a poder tener Las Alba, comenzaron esta submarca de Petite Maison; en la que atienden a las tres generaciones ( abuelas, madres y nietas); en Las Alba captan un segmento que no pasa por la edad ( muchas gente cree que es teen) sino que busca algo fresco, diferente y con precios accesibles, en donde predomina el color, las estampas y la novedad.

Madre e hijas trabajan todas para las dos empresas; su mama comenzó hace 47 años, y las chicas comenzaron con Las Alba. Este nuevo emprendimiento nació cuando volvieron a vivir a la Argentina.

Están muy bien organizadas y cada una cumple su papel. El de ella es viajar, que por otro lado es su pasión, su cable a tierra. Se encarga de visitar proveedores, fábricas y elegir los productos.

Ama los colores, la risa es una cualidad que se destaca constantemente en su personalidad, además de la hiperactividad.

-¿Solo venden para mujeres?

-Sí, es una empresa de mujeres para mujeres (mi hermano nunca participó). En un momento vendimos para hombres pero no seguimos. Igualmente hoy veo que es un mercado interesante, los hombres están muy atentos, les interesa, apuestan. Lo veo en Fausto (su marido).

-¿Siempre te importó la moda?

-En realidad no. Me gusta, me divierte, pero no es algo que me ocupa. Por ejemplo tengo un casamiento y llega el día y no sé que me voy a poner. No planifico nunca. Improviso. 

Empecé a tener más ropa cuando comencé con la marca y al hacerme cargo de las compras.

Por ejemplo, no estoy tan conforme como me vestí para mi casamiento; si bien me preparo el vestido una amiga diseñadora que es una genia, cuando fui a ver vestidos hechos de novias (de garaje) tenia un corte en mente y al probarme los vestidos me di cuenta que era otro estilo el que me favorecía y no el que creía, entonces cambie totalmente de idea, ¿se entiende? Como la falda de esta producción, que yo creía que no me iba a quedar y ¡mira vos, quedo! (Risas)

En definitiva no vivo con la moda en la cabeza, improviso, a veces la pego, otras no.

-¿Cómo pensás organizar tu vida laboral con tu bebe?

-Yo siempre viajo, cada 20 días aproximadamente. Son días agotadores, de 12 horas sin parar. Ahora voy a tener que parar un poco, en realidad ya frené por la panza. Pero voy a volver.

Mi familia es muy trabajadora, pero siempre priorizo la calidad de vida, el disfrute.

No planifiqué mucho, te cuento cuando lo tenga al bebe.

Al ser una empresa familiar, tengo más flexibilidad en las decisiones. Igualmente,en mi vida mi prioridad es la vida personal y el disfrute.

-¿Qué actividades haces aparte de tu trabajo y familia?

-Hago swing. Es una especie de malabar con fuego y palos y bailamos. Lo hago con una amiga que es muy hippie, y eso me ayuda, es un escape para toda la superficialidad en la que me muevo. Me da aire nuevo.

-¿Te consideras creativa?

-Si pienso en tener que plasmar en un papel una idea, no. ¡Soy malísima! Pero por ejemplo hice teatro.

El trabajo me consume mucho tiempo, necesito liberarme para poder relajarme y crear.

-¿Qué es lo que más te gusta hacer?

-Viajar. Es la prioridad en mi vida. Si no viajo me ahogo.

Por suerte mi marido es igual, así que nos complementamos perfecto, y lo hacemos cada vez que podemos.

Hago diarios de mis viajes. Empecé en el primer viaje que hice a los 21 años en México. Y dejo plasmado todo. Todas las actividades, horarios, compras… todo.

Si pasa un año sin viajar, me apago. No tolero la rutina.

-¿Y en este último mes estás trabajando mucho?

-Manejo mi tiempo como quiero. Puedo trabajar todo un sábado, pero tomarme un día lunes completo. Mi función principal es la de marketing y comercial, esto implica viajar a Buenos Aires cada 20 días. 

Ahora estoy armando toda la habitación de mi hija, me encanta. La estoy pintando toda. Eso me ocupa mucho tiempo y me encanta.

-¿Físicamente te preocupó embarazarte?

-En realidad siempre fui muy flaca y con el embarazo me di cuenta de que no era tan natural. Sino que me cuidaba, que hacia ejercicio, que no me comía un alfajor por día.

Sí me asustó que me diera sueño, con lo hiperactiva que soy no podía creer que me daba sueño en cualquier momento.

Igual estoy tranquila, porque sé que con movimiento los kilos se van.

Lo más feo son los primeros meses donde no tenés panza de embarazo, sino como un rollito, que no es nada cómodo. Lo disimulé con ropa amplia, mostrando piernas y brazos que son flacuchos.

Ahora tengo más lolas, que me encantan; así que estoy muy contenta. No lo estoy padeciendo.


-¿Qué compras de maternidad hiciste?

-Poca. Unos jean de maternidad que vienen con una cintura elastizada, unas medias de embarazada que compré en Chile y corpiños cancheros, porque los de maternidad son espantosos.

El cambio no fue tan grande, pero sí dejé de usar cosas que me ajustaran la panza porque me ahorcaban; por ejemplo los elásticos de las leggings.

Mis vestidos pasaron a ser remerones.

Que se pusieran de moda las zapatillas fue ideal, safo siempre. Es sublime estar canchera, cómoda y a la moda.


-¿Cambiaste de colores?

-No, no puedo. Los colores condicionan mi estado de ánimo. Uso mucho color, y no lo dejé en el embarazo.

Se usan las prendas mas lisas pero a mí no me importa. Vivo con colores.

-¿Tuviste que dejar de usar algo que adoras?

-En realidad no. No me apego mucho a las prendas.

Y tampoco me visto ajustada en mi vida normal, así que no tuve que abandonar prendas 100%.

Dejé los accesorios porque los collares y aros me ahogan, siento que tengo todo lleno de información, me quedé con pulseras y relojes.

-¿Y para eventos elegantes, como haces?

-Es lo peor. Tener un casamiento es lo peor, no sólo porque es difícil encontrar algo para ponerte, sino porque con lo hiperactiva que soy, tener que quedarme quieta es espantoso.

Tuve uno hace poco, te juro que no me acuerdo que me puse, sí me acuerdo que usé unas sandalias plataformas.

-¿Te preocupa el después?

-No tanto. Solo la panza, porque mis piernas y brazos están casi igual.

No me enrosco demasiado. Ya veré cuando llegue el momento.

En definitiva, esta joven trabajadora, vive feliz su embarazo, no se complicó en su imagen y se sigue divirtiendo.

Así fue vestir a esta embaraza y la dejamos súper canchera

Para las fotos mantuvimos su gusto por el color y el dibujo; armamos tres looks: uno con jean y botitas con plataforma para el día, uno con pollera larga y sweater para estar un poco más arreglada y otro súper canchero con vestido, tapado y botitas texanas cortas para una salida de noche o evento.

Para el día



Para la noche


A mi me gusta asesorar, dar lineamientos y claves, pero lo primero que respeto es la personalidad, y en este caso lo hicimos.

Jugamos con rayas, que no son ideales, pero quedaron perfectas.

Usamos tapados abultados, que bien usados no arruinan el aspecto, ya que la idea en una embarazada es alivianar.

Deje que Magda usará lo que más le gusta, ajustando un poco con la asesoría; pero repito, no la tomo como ley absoluta. ¡Total la idea es sentirse bien!