Tips sencillos y realistas para mantenerte en forma durante las Fiestas
Es inevitable: nadie puede resistirse al encanto del pan dulce, las garrapiñadas y todas las delicias hipercalóricas de la Navidad y el Año Nuevo. Sin embargo, estos excesos a los que solemos restarle importancia porque “son las fiestas” terminan teniendo efectos adversos en nuestros cuerpos, no sólo porque generan aumento de peso -para muchos, la preocupación principal- sino también porque, al ser alimentos que no consumimos habitualmente, nos generan malestar y hasta intoxicación.
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Si querés cuidar tu cuerpo sin sacrificar las típicas delicias navideñas, seguí los siguientes tips de la Dra. Susan Finn, presidenta del Consejo Americano de Fitness y Nutrición.
1. Evitá llegar a los festejos con hambre: aunque estos días suelen ser caóticos desde temprano, tratá de organizarte de modo de comer siempre antes de ir a un festejo un snack nutritivo y saciante. Esto ayuda a evitar que te “abalances” sobre la comida y puedas probar todo, pero en pequeñas cantidades. Otra buena técnica si no tuviste tiempo de comer antes es tomar un vaso de agua grande apenas llegues.
2. Recordá la verdadera importancia de las fiestas: a veces parece que lo olvidamos, pero la Navidad y el Año Nuevo son festejos para reunirse con los seres queridos, no fiestas exclusivamente pensadas para comer. Aunque culturalmente le damos mucha importancia a la comida, recordá que las Fiestas no son un evento puramente gastronómico. Charlá con tu familia y amigos, y realicen actividades que los mantengan entretenidos y le saquen el foco a la comida.
3. Ojo con la cena “buffet”: si bien esta opción es la más práctica para estos eventos en los que se reúne mucha gente, servirte libremente la cantidad de comida que quieras puede jugarte en contra. Para evitar esto, elegí un plato pequeño y no lo sobrecargues: andá sirviéndote de a poco, y si seguís teniendo hambre, después te servís más. Como tendemos a dejar el plato “limpio”, a veces si nos servimos de más terminamos comiendo excesivamente sin verdaderamente tener hambre o necesitarlo.
4. Reducí la ingesta de alcohol: aunque no hay nada como una buena copa de champagne para festejar, el exceso de alcohol no sólo suma un montón de calorías, sino que además te hace perder control sobre lo que comés. Tratá de marcarte un límite de antemano (por ejemplo, una copa de vino y una de champagne) o elegí tu bebida favorita y limitate a tomar sólo dos copas de eso. Otro buen truco es no permitir que te rellenen la copa antes de terminarla: esto no te permite llevar la cuenta de cuánto estás tomando en realidad.
5. Prestale especial atención a la mesa dulce: por muy tentadores que sean los postres, estos tienen altas cantidades de azúcar y carbohidratos. Elegí un único postre y limitate a comer sólo una porción de eso, o armate un platito con los clásicos dulces navideños -garrapiñadas, turrones, confites- y limitate a comer esa cantidad que te serviste. Los “bocaditos” tienen el defecto de hacerte perder noción de cuánto estás comiendo realmente, por eso es importante limitarlos de antemano.
6. Cuidado con la cantidad de “probaditas” mientras cocinás: si sos de las que cocina para las fiestas, tratá de probar lo mínimo posible lo que estás cocinando. No parece, pero a veces terminamos ingiriendo una gran cantidad de calorías sólo probando para rectificar sabores. Pedile a alguien más que pruebe por vos y haga correcciones, o tratá de sólo probar el resultado más cercano al final.
7. Seguí haciendo ejercicio: idealmente, si podés, aumentá la frecuencia con la que te ejercitás. Pero si ves que esto no es posible, o simplemente no tenés ganas, tratá al menos de mantener tu ritmo habitual. No hace falta ni siquiera hacerlo en plan de deporte: en lugar de ir a hacer compras en auto, probá hacerlas caminando. Son pequeños esfuerzos, pero que después contribuyen a mantenerte saludable.

