¿Cómo será visitar una bodega ahora? Las nuevas normas del turismo del vino

¿Cómo será visitar una bodega ahora? Las nuevas normas del turismo del vino

Se trata de una serie de medidas para prevenir el contagio y sentar las bases para que las bodegas de todo el país vuelvan a recibir visitantes, que a diferencia de un protocolo sugerido, marca condiciones de obligatoriedad para personal de los establecimientos, operadores turísticos y visitantes.

MDZ Divinos

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La "Normativa Covid-19 Enoturismo", dada a conocer por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), constituye la primera norma nacional para la vuelta del turismo del vino cuando termine la pandemia por el nuevo coronavirus y, según esa entidad, es fruto de un intenso trabajo de articulación entre los sectores privado y público.

El documento, de unas 35 páginas, fue difundido por la unidad Ad Hoc de Turismo de Coviar durante una reunión virtual en la platafroma Zoom, con unos 150 participantes de todo el país, entre ellos operadores turísticos y funcionarios nacionales y provinciales.

Al respecto, el vicepresidente de Coviar, Pablo Asens, destacó el aporte fundamental de "las secretarias y direcciones de turismo de la Nación y de las provincias para poder armar y consensuar esta verdadera herramienta de trabajo para poder pensar en una vuelta de los visitantes a nuestras bodegas".

Algunos puntos centrales para quienes reciban a turistas son la obligatoriedad de control periódico de la temperatura del personal, mediante termómetros a distancia, y el uso de "Elementos de Protección Personal (EPP)", según el riesgo al que se encuentren expuestos.

También es indispensable y obligatorio que la bodega brinde una capacitación a los trabajadores sobre los nuevos procedimientos, así como en el uso y descarte de los EPP y protocolos de higiene personal y colectiva, con profesionales competentes.

En cuanto a espacios e instalaciones, la norma indica que en las salas de recepción, ventas y degustación, lo mismo que en restoranes, se deberá redefinir la capacidad en base al distanciamiento social requerido.

En este sentido, señala que se deberán mantener distancias mínimas de entre 1,5 a 2 metros entre personas y recomienda una densidad máxima de cuatro personas cada 10 metros cuadrados.

Los turistas deberán hacer reserva previa, en forma personal o por operador, para visitar los establecimientos enoturísticos, y enviar una declaración jurada que incluya su autorización para circular, e informar si tuvo síntomas compatibles con la Covid-19 en las 24 horas previas.

También se impone que para ingresar a lugares cerrados deberán lavarse las manos en un baño, desinfectar la suela de sus zapatos pisando una solución de agua con lavandina y usar el tapabocas mientras dure el paseo.

"Durante las degustaciones, se sugerirá al visitante no sacarse el barbijo o tapabocas sino bajarlo al mentón, con el fin de evitar la manipulación y posible contaminación del mismo. Y siempre deberá estar disponible alcohol en gel para limpieza y sanitizado de las manos de los turistas", apunta otro párrafo.

También en las catas se mantendrá la distancia interpersonal exigida y los anfitriones deberán "disponer de una cantidad suficiente de copas para reducir al mínimo la manipulación y ofrecer servicios individuales de agua y alimentos como galletitas o quesos".

Otra instrucción es "nunca permitir la manipulación de botellas por parte de los visitantes y siempre exhibirlas en vitrinas cerradas las que están para la venta, facilitando promociones o packs para ser llevados directamente sin abrir".

Las bodegas con servicios gastronómicos y organización de eventos, además de cumplir las disposiciones de cada jurisdicción, deberán seguir los protocolos de seguridad de la Asociación de Hoteles de Turismo de la Argentina, ya autorizados por el Ministerio de Salud de la Nación.

El director de Planificación y Desarrollo del Ministerio de Turismo y Cultura de Mendoza, Mariano Alguacil, consideró que necesitaban "este tipo de herramientas para avanzar en un proceso de reapertura importante de la oferta turística de la provincia".

"En el caso de Mendoza -continuó- el turismo del vino es clave, porque es un componente fuerte de la oferta y un elemento representativo de la provincia".

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