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¿Qué es una cata a ciegas?

¿Se trata de una degustación de vinos con los ojos tapados? ¿Cómo se realiza? ¿Cuándo me doy cuenta qué es lo que estoy tomando? ¿Para qué se hace? En la nota, estas y más respuestas. ¡Hacé click!

 La cata a ciegas consiste en el análisis sensorial de vinos cuya procedencia, marca, e incluso añada, se desconocen, para que el profesional o aficionado no se deje influenciar por la popularidad de un determinado vino.

En las catas ciegas las botellas suelen cubrirse con papel o bolsas térmicas. También pueden usarse copas negras que no permiten ver el color del vino. Se puede realizar por profesionales, periodistas o amantes del vino en general, ya fuere en concursos, o simplemente por diversión o para adquirir conocimientos.

Tiene como objetivo principal que la marca o la bodega no influyan en la valoración del vino. Es decir, la cata ciega sirve, además de para juzgar los vinos sin preconceptos o prejuicios, como test para medir la experiencia de un catador, sea profesional o aficionado.

La cata a ciegas es también la mejor manera de poner a prueba la sensibilidad de la nariz, vista y boca de todo aquel que quiera iniciarse en el mundo de los vinos.

Normalmente los vinos se agrupan por grupos homogéneos en tandas (edad, origen, estilo, variedad de uva, etc.) y se tapan las botellas, de manera que la marca no sea visible en la botella, ni en la cápsula.

Todavía es mejor si los vinos se jarrean en decantadores de similar tamaño para impedir cualquier pista.

En general, la temática elegida es conocida por los catadores, y el organizador sabe la identidad y el orden de los vinos, si bien este último no participa.

Su versión más extrema es la 'cata doble ciega', donde no se sabe ni la temática general, ni el orden de servicio de los vinos, el cual es realizado por personas ajenas a los catadores. Está muy de moda en algunos concursos, aunque es algo caótica en el plano profesional debido a su extrema dificultad analítica.