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Las 5 camionetas usadas que nunca deberías comprar

No todo lo que brilla es oro y a veces existen algunas versiones de conocidas camionetas que es mejor evitar en el mercado de usados. ¿Por qué?

Las pick ups son vehículos utilitarios a los que muchas veces es difícil acceder si se trata de una unidad cero kilómetro. En ese caso lo ideal es indagar por las páginas de usados para encontrar modelos más antiguos, que generalmente se ofrecen a un precio conveniente y sin demasiados puntos en contra frente a los ejemplares cero kilómetro. 

No obstante, es verdad que dentro de ese universo pueden aparecer dolores de cabeza a la hora de adquirir determinado modelo. Así lo anuncia el sitio Hot Cars, que realizó un relevamiento de las cinco camionetas que nunca deberías comprar en el mercado de usados. En realidad, más que modelos se trata de versiones en particular de algunas pick ups de marcas japonesas y norteamericanas. A continuación, mirá el ranking. 

1. Ford F-250 (2003-2007)

Aunque resulta sorprendente, dentro de la extensa trayectoria de Ford en el segmento de camionetas hubo algunos casos que generaron varios inconvenientes a sus respectivos propietarios. El período entre 2003 y 2007, aparecieron problemas en el motor V8 6.0 turbodiésel provisto por la empresa Navistar International, con fallas que afectaban el sistema de recirculación de gases de escape, inyectores y hasta el turbocompresor. Cabe destacar que Ford se hizo cargo de recompensar a los usuarios afectados, pero siempre lo recomendable es buscar las versiones de esta generación que se hayan fabricado entre 1999 y 2003, que traían otro motor 7.3 PowerStroke. 

2. Ford F-150 (2004-2010)

Otro exponente de la Serie F que puede dar dolores de cabeza pertenece a la undécima generación, que se fabricó entre 2004 y 2010. En realidad, el problema era el motor 5.4 V8, el más grande que se ofrecía en aquel entonces. Ese impulsor tuvo mala reputación por el hecho de que rompía las bujías dentro de la cámara de combustión, algo insólito pero que era real. Más allá de este curioso inconveniente, cualquier otra versión de la F-150 de esta generación es una compra segura. 

3. Nissan Frontier (2005-2007)

La camioneta de Nissan producida a mediados del 2000 estuvo afectada por un problema que puede causar miles de dólares en daños: el radiador. Según dicen, esa pieza tiene la fama de romperse, algo que provocaría roturas más graves dentro del vano motor, causadas por la falta de líquido refrigerante. La buena noticia es que la pieza tiene un costo de 200 dólares, pero los expertos recomiendan elegir una versión más nueva, preferentemente del año 2019 en adelante. 

4. Dodge Ram 1500 (2002)

Antes de ser RAM “a secas”, la pick up grande del carnero se comercializó con la marca Dodge. La tercera generación de la camioneta llegó en 2002 y uno de los inconvenientes estaba en el motor V8, que todavía no era el conocido HEMI sino que se trataba de un bloque más viejo, el histórico Magnum, que se ofrecía con 4,7 o 5,9 litros. En el caso de este último, los problemas más comunes eran roturas en la tapa de cilindros, consumo de combustible elevado y por último fugas en la junta del múltiple de admisión. Lo mejor es buscar unidades de 2003 en adelante, que ya incorporaban el nuevo y más moderno V8 HEMI de 5,7 litros. 

5. Honda Ridgeline (2006-2008)

Es verdad que Honda es quizás una de las marcas más confiables dentro del universo de las niponas, pero hace unos años, cuando presentó su primera pick up, la firma japonesa tuvo que luchar frente a varios inconvenientes que surgieron con su modelo llamado Ridgeline. 

En la actualidad el modelo va por su segunda generación completamente nueva, pero la primera que se lanzó en 2006 no tuvo un comienzo demasiado prometedor. Mientras transitaba sus primeros años de vida, la Honda Ridgeline sufrió problemas serios con su motor, ya que los propietarios reportaron fallas en los cilindros, que posteriormente los obligaban a reemplazar el impulsor. La realidad es que la marca logró resolver los problemas a partir del año 2009, algo para tener en cuenta a la hora de buscar una unidad usada.