El hombre que nunca dejó de correr, el auténtico Forrest Gump
Ellos salen, cada día, a pelear por lo suyo. Son una anomalía, la excepción entre un millón. Son aquellos que se levantan cuando todos caen, y continúan, con independencia del peso que arrastren, más allá de toda pregunta.
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Y esta excepción, esta irregularidad y falta de adecuación a lo habitual, es Mark Covert, el hombre que nunca dejó de correr.

Todos recordamos aquella parte de Forrest Gump en la que su protagonista echa a correr sin detenerse, acumulando tras él hordas de seguidores que, llegado el momento, se detienen en mitad de una carretera para escucharle decir estoy muy cansado; es hora de irme a casa. Parecía surrealista la idea de que alguien, sin motivo aparente, iniciase una carrera constante hacia ninguna parte. Pero la realidad supera la ficción.
Hasta que en 2013 una lesión crónica en el pie izquierdo le hizo abandonar su deseo de correr hasta el último de sus días.
Así se despidió Mark Covert de su infatigable sueño, manteniendo hasta hoy el récord nacional de marcha a pie y enseñándole a todo el mundo, sean cuales sean sus metas, que es posible perseguir el horizonte.

Fuente: Javier Mauricio

