Cómo salir a comer con niños sin pasarla mal

Cómo salir a comer con niños sin pasarla mal

Es posible que la familia completa salga a comer a un restaurante, incluso con niños pequeños. Todos lo pueden pasar bien y disfrutar de la experiencia. ¡Mirá estos tips!

Alicia Sisteró

¿Sos un foodie? Es decir, te encanta comer rico, siempre estás probando algo nuevo, te encanta ir al mercado, cocinar, comprarte algún libro nuevo, ver la serie de tu chef favorito, elegir lugar de vacaciones por el restaurante vas a visitar… Sí, sos un foodie.

¿Y tenés hijos pequeños? Comés con ellos, cocinás con ellos, y salís de compras con ellos. También salís a restaurantes con ellos… Y a veces se torna difícil elegir a qué restaurante ir, o cómo hacer para que todos lo pasen bien: que te dejen disfrutar de tu comida, y que ellos se diviertan.

Quizás tuviste ya malas experiencias. Tal vez  te pasó que los chicos hicieron un escándalo en un restaurante, y el resto de los comensales te miraron con mala cara. Entonces cada vez que querés salir a comer con tus hijos, lo pensás dos veces. ¿Te preguntaste por qué sucedió? Algunos motivos pueden ser que se demoró bastante en salir la comida de la cocina, que los chicos tenían sueño y mal humor, que se te terminaron los recursos para entretenerlos tranquilos en la mesa, o que el restaurante no era el indicado para ir con ellos por su infraestructura o ambiente. Lo ideal es que la salida sea agradable para todos. Pero en lo posible debe ser corta, sencilla y práctica.

A continuación te dejamos algunos consejitos para que todos lo pasen bien.

. Elegir un restaurante adecuado para niños. Esto significa que si es muy elegante, íntimo, pequeño, silencioso y oscuro, es probable que no sea el ideal. Mejor uno que tenga bastante espacio entre sus mesas, bien iluminado, con una propuesta para las familias. Si tienen juegos o entretenimientos para niños, mucho mejor. Si la decoración es muy "delicada" (por ejemplo sillas tapizadas en pana), todos estén incómodos viendo si los niños tocan con sus manos sucias los muebles finos.

. Tratar en lo posible de elegir, o pedir, la mesa más aislada o alejada del resto de los comensales en el restaurante. Así todos estarán más relajados porque sabrán que los ruidos, cantos, risas, o llantos de los niños no molestarán a los demás (o al menos molestarán menos).

. Evitar pedir el menú infantil poco saludable. Si sos un foodie, seguramente querés que tu hijo adquiera cultura gastronómica como parte de su educación. Entonces evitá los menús trillados infantiles como patitas de pollo con papas industrializadas. Para cuidar la salud de tu hijo, y para formarle su paladar, dale la posibilidad de que conozca la diversidad de exquisiteces a la que tenemos acceso. Pedile cualquier plato de la carta, o dale lo mismo que vos comas. Por las dudas llevá de refuezo algún snack saludable, por si no le gusta lo que le diste. Por ejemplo una barrita de cereales, o una fruta.

. Optar por pedir platos sencillos y que salgan relativamente rápido.  Evitar un menú larguísimo de pasos maridados por ejemplo. Si los niños son muy chiquitos, evitar pedir alimentos que puedan representar una amenaza para su salud, como carnes en punto de cocción bleu (muy rojas, poco cocidas), o pescados crudos.

. Ir temprano. Hay menos gente en el restaurante, ya sea almuerzo o cena. Cuando la mayor cantidad de gente empiece a llegar, ustedes ya estarán casi terminando. Además habrá más personal dispuesto a atenderlos solo a ustedes, porque en horario pico los mozos estarán más atentos a otros.

. Llevar toallas o seevilletas extra. Si tus hijos son de ensuciar mucho, o están en la etapa de comer con la mano, llevá toallas húmedas o servilletas de papel extra. Podés pedirle al mozo también que te traiga algunas más de las que ponen en las mesas habitualmente.

. Salir si todos están de buen humor. Si tus hijos están molestos, o con sueño, suspendé y no salgas a comer a un restauante. Vas a evitar que todos lo pasen mal. Una buena opción podría ser un picnic en un parque. Evitá someterlo a una situación incómoda.

. Llevar entretenimientos para la espera. Algún juguete, o juegos de ingenio, para esperar tranquilos. En algunos restaurantes tienen manteles para pintar y lápices de colores.

Si la situación se descontrola por llanto o algún berrinche, no desesperes. Es bueno mantener la calma, e intentar aquietar la situación. Salir del salón con el niño por un ratito puede ser una solución práctica, pero comenzar a gritar y retar al niño delante de todos es una muy mala idea que aumenta aún más la molestia general. Evitá ser uno de esos padres que hacen más berrinches que los hijos.

Espero que te hayan servido estos tips y los aproveches. Es posible seguir saliendo, disfrutar de ricas comidas, y armar excelentes programas gastronómicos en los que todos estén incluidos. 

Seguime en mis redes: Facebook Alicia Sisteró     Instagram @aliciasistero     Twitter @aliciasistero

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?