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Verano en un volcán: la experiencia poco común que ofrece Mendoza

Malargüe, una experiencia geológica y turística poco común invita a descubrir el interior de un volcán, combinando naturaleza, ciencia y aventura en verano.

El poder de la naturaleza y el paso del tiempo hacen del volcán Malacara un lugar sorprendente.

El poder de la naturaleza y el paso del tiempo hacen del volcán Malacara un lugar sorprendente.

@volcanmalacaraoficial

Cuando se piensa en Mendoza, el imaginario colectivo suele viajar directo a los viñedos infinitos, la Cordillera de los Andes y el turismo enológico. Sin embargo, en el extremo sur de la provincia se esconde una propuesta que rompe con todos los esquemas tradicionales: la posibilidad de ingresar al interior de un volcán.

El volcán Malacara, ubicado en Malargüe, ofrece una experiencia turística singular que combina exploración subterránea, paisajes volcánicos y conocimiento científico, ideal para quienes buscan propuestas diferentes durante el verano.

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El tesoro geológico de Mendoza

A nivel mundial, son muy pocos los volcanes que permiten ser recorridos por dentro de forma segura. El Malacara es uno de ellos y se ha convertido en un verdadero tesoro geológico de Mendoza. Se trata de un volcán monogenético, es decir, que tuvo una sola erupción, lo que permitió que sus conductos internos quedaran intactos y hoy puedan ser visitados. Estos túneles, chimeneas y tubos de lava conforman un sistema de cuevas naturales que narran, en silencio, la historia de la intensa actividad volcánica que modeló esta región hace miles de años.

La excursión comienza generalmente en la ciudad de Malargüe, donde los visitantes se encuentran con guías habilitados y especializados en geología y turismo de aventura. Allí se brinda una charla introductoria con recomendaciones de seguridad y se entrega el equipamiento necesario para el recorrido. Desde ese punto, el traslado hacia el volcán se realiza en vehículos 4x4, atravesando extensos paisajes áridos que anticipan la magnitud del entorno natural.

Durante el trayecto, los guías aprovechan para contextualizar al visitante: explican cómo se formó el campo volcánico de Malargüe, cuál fue el rol del Malacara dentro de ese sistema y qué especies de flora y fauna han logrado adaptarse a un ambiente marcado por la piedra, el viento y la amplitud térmica. Este primer contacto ya transforma la excursión en una experiencia educativa, incluso antes de ingresar al volcán.

El Volcán Malacara está dentro del 10% de los atractivos más populares del mundo Foto: Felicitas Oyhenart
El Volcán Malacara está dentro del 10% de los atractivos más populares del mundo Foto: Felicitas Oyhenart
El Volcán Malacara está dentro del 10% de los atractivos más populares del mundo Foto: Felicitas Oyhenart

Un viaje impactante

Una vez en el lugar, comienza una caminata de aproximación hasta la boca del volcán. El ingreso al interior es, sin exagerar, impactante. A medida que se avanza por los conductos volcánicos, el paisaje cambia por completo: paredes de roca solidificada, techos irregulares y estructuras formadas por antiguas corrientes de lava envuelven al visitante. Las chimeneas volcánicas, por donde alguna vez emergió el magma, se convierten hoy en corredores naturales que se recorren a pie.

El circuito no requiere experiencia previa en trekking ni espeleología, aunque sí demanda una condición física básica y predisposición para caminar en espacios cerrados. La temperatura en el interior del volcán se mantiene estable, lo que lo convierte en una opción especialmente atractiva durante el verano, cuando el calor en superficie puede ser intenso.

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La ubicación exacta del volcán

En cuanto a la accesibilidad para quienes deseen ir en sus propios vehículos, el volcán Malacara se encuentra a unos 366 kilómetros de la Ciudad de Mendoza. El viaje en auto demanda aproximadamente cuatro horas y media, tomando la Ruta Nacional 40 hacia el sur y luego el desvío por la Ruta Provincial 186. Durante la temporada estival, y hasta fines de febrero, hay salidas diarias con turnos por la mañana y por la tarde, lo que facilita la organización del viaje: a las 9, 10 y 16.

Visitar el volcán Malacara no es solo una excursión: es una inmersión en el pasado geológico de Mendoza y una oportunidad única de vivir el verano desde otro lugar. Una experiencia distinta, auténtica y todavía poco explorada, que posiciona a Malargüe como uno de los destinos más sorprendentes del turismo de naturaleza en Argentina.

Conocé las cárcavas del volcán Malacara

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