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Por qué cada vez más adultos se sienten cansados sin saber las causas

El cansancio persistente se extiende a nivel global y refleja un cambio profundo en la forma de vivir, trabajar y relacionarse con el tiempo.

La Asociación Americana de Psicología ha señalado en múltiples informes que el estrés crónico, la inseguridad económica, la sobrecarga de información y las demandas sociales explican en parte este fenómeno de agotamiento.

La Asociación Americana de Psicología ha señalado en múltiples informes que el estrés crónico, la inseguridad económica, la sobrecarga de información y las demandas sociales explican en parte este fenómeno de agotamiento.

Dormir ocho horas, alimentarse bien y aun así sentirse exhausto se ha vuelto una experiencia cada vez más común entre adultos de distintas edades. El cansancio que no se va con el descanso tradicional dejó de ser una excepción para convertirse en una sensación compartida por amplios sectores de la población.

Organismos internacionales vinculados a la salud advierten que el agotamiento actual no responde únicamente a causas físicas, sino a una combinación de factores emocionales, sociales y culturales.

El burnout laboral, las 5 etapas de agotamiento mental y las 10 estrategias para recuperar el control. Foto: Shutterstock
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Qué dice la OMS

Informes de la Organización Mundial de la Salud señalan que el estrés sostenido, la presión por la productividad y la dificultad para desconectarse influyen directamente en la percepción de fatiga crónica.

Uno de los elementos centrales es la sobrecarga mental. La vida cotidiana exige tomar decisiones constantes, responder estímulos permanentes y mantener un alto nivel de atención durante gran parte del día. A diferencia del cansancio físico, este desgaste no siempre es evidente, pero consume energía de forma silenciosa y sostenida.

A esto se suma un modelo laboral que, en muchos casos, diluye los límites entre trabajo y vida personal. Estudios difundidos por la Organización Internacional del Trabajo advierten que la extensión de las jornadas, la disponibilidad permanente y la falta de pausas reales impactan negativamente en la salud mental y emocional, aun cuando no exista un esfuerzo físico intenso.

El agotamiento laboral puede provocar efectos indeseados Foto: Shutterstock
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¿La tecnología nos cansa?

La tecnología también cumple un rol clave. La exposición constante a pantallas, notificaciones y estímulos digitales mantiene al cerebro en estado de alerta, dificultando la recuperación profunda. Organizaciones dedicadas al estudio del sueño sostienen que la calidad del descanso se ve afectada incluso cuando se cumplen las horas recomendadas.

Este cansancio generalizado no siempre se traduce en enfermedad, pero sí en una merma del bienestar, la concentración y la motivación. Entenderlo como un fenómeno multifactorial permite repensar el descanso no solo como pausa, sino como una necesidad estructural en un mundo que exige estar siempre activos.