Menopausia: por qué hoy las mujeres viven la mitad de sus vidas en esta etapa
Con una expectativa de vida que supera los 80 años, la menopausia dejó de ser un tramo breve y silencioso para convertirse en una etapa que puede abarcar décadas.
Cada mujer vive la menopausia de forma diferente: la genética, el estilo de vida, la dieta, el ejercicio, el apoyo social y la salud psicoemocional previa influyen mucho en los síntomas y en su intensidad.
La menopausia, definida como la ausencia de menstruación durante 12 meses consecutivos, es una etapa que cada mujer vive de manera distinta. Factores como la genética, el estilo de vida, la alimentación, el ejercicio, el entorno social y la salud emocional previa influyen tanto en los síntomas como en su intensidad. Sofocos, ansiedad, irritabilidad, depresión, alteraciones del sueño, cansancio, disminución del deseo sexual y sequedad vaginal se encuentran entre los signos más frecuentes.
Durante gran parte del siglo XX la expectativa de vida femenina apenas superaba los 60 años, por lo que la menopausia duraba poco y se la consideraba algo que simplemente debía tolerarse. Hoy la realidad es otra: las mujeres suelen vivir varias décadas después de su última menstruación, lo que modificó la mirada médica y social. En la actualidad se busca que esta transición sea acompañada, comprendida y tratada para asegurar calidad de vida a largo plazo.
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La menopausia hoy
Según especialistas del Departamento de Endocrinología Ginecológica de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM), la menopausia es hoy una oportunidad para abordar la salud integral: desde prevención hasta tratamientos específicos. Observar y aceptar los cambios es el primer paso; el segundo es saber que existen múltiples opciones terapéuticas para aliviar los síntomas.
El motivo de consulta más habitual son los sofocos, que pueden alterar la rutina, el descanso y el bienestar general. Otro síntoma frecuente, pero subdiagnosticado, es la sequedad vaginal asociada al dolor en las relaciones sexuales, infecciones urinarias y molestias persistentes. Aunque los lubricantes e hidratantes ayudan, a menudo resultan insuficientes. En esos casos, el tratamiento hormonal local con estrógenos o prasterona en cremas u óvulos suele ser efectivo y seguro.
La disminución del deseo sexual responde a cambios hormonales -bajan los niveles de estrógeno y testosterona- y también a factores emocionales o de imagen corporal. Los especialistas señalan que el deseo no desaparece necesariamente, sino que se transforma, y que recuperarlo es un trabajo compartido en la pareja. El diálogo y el acompañamiento profesional son claves.
Las opciones de tratamiento incluyen lubricantes e hidratantes vaginales, terapia hormonal -siempre bajo indicación médica-, testosterona en dosis bajas en casos seleccionados, abordaje psicológico o sexológico y cambios de hábitos: mejorar el descanso, realizar actividad física, reducir el alcohol y abandonar el tabaco.
Ya no es un tema tabú
Hablar de menopausia dejó de ser un tabú. Cada vez más mujeres consultan incluso antes de presentar síntomas, aunque persisten temores ligados al envejecimiento o al fin de la etapa reproductiva. Los profesionales insisten en que esta transición no debe vivirse en soledad: con acompañamiento adecuado, es posible atravesarla con bienestar.
En un contexto donde la expectativa de vida sigue aumentando, las mujeres pueden pasar hasta la mitad de su vida en menopausia. Por eso, los especialistas recomiendan un enfoque integral que combine hábitos saludables, control médico y tratamientos disponibles. No se trata solo de aliviar síntomas: es una oportunidad para cuidar la salud a largo plazo.




