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Los dos colores que forman otro que ya domina el diseño argentino

El “peige”, mezcla de rosa y beige, es tendencia global 2026. En Mendoza ya se aplica con neutros cálidos y colores tierra.


Aunque el término “peige” llega desde el exterior, su esencia ya está instalada en Argentina. Diseñadores locales trabajan con neutros cálidos, beiges rosados y colores naturales que responden al paisaje y a la luz mendocina. Una tendencia que no se copia: se adapta y se vuelve identidad en el interiorismo contemporáneo.

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Cocina luminosa y espaciosa en el que el beige rosado se fusiona con la luz natural del día, cambiando de color según la hora del día. Foto: Sarah Barlow con diseño de Grace Mitchell

El “peige” ya existe, pero con otro nombre

El color “peige” —una fusión entre rosa y beige— no se nombra así en Argentina, pero su concepto está plenamente vigente. Aquí se traduce en neutros cálidos, beiges tostados y colores tierra suaves que reemplazan al blanco frío y al gris plano. Más que una moda, es una evolución hacia espacios más habitables y emocionales.

Mendoza potencia esta tendencia natural

El contexto mendocino —paisaje árido, luz intensa y fuerte vínculo con lo natural— favorece estos colores. Por eso predominan variantes como beige rosado, arena, topo o greige cálido. Todos generan calma visual y acompañan materiales nobles como madera, piedra y textiles orgánicos, logrando interiores coherentes con el entorno.

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En esta foto, un rosa neutro en un comedor o sala de estar, equilibrando el ambiente con una sensación sobria y minimalista. Foto: Alice Gaskell para Alice Grace Design Ltd.

Cómo lo aplican los diseñadores argentinos

Lejos de usar un único color, los profesionales trabajan en capas: combinan distintas intensidades dentro de una misma gama. El color se integra a los materiales y no se percibe aislado. Así, el “peige” se convierte en una herramienta para crear profundidad, calidez y una estética atemporal adaptada a la vida cotidiana.

El “peige” versión Mendoza

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