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La receta de cheesecake sin horno que necesitás probar

Disfrutá de un postre fácil y rápido con esta receta de cheesecake sin horno, perfecta para cualquier ocasión y sin complicaciones.


El cheesecake parece un postre de repostería avanzada pero en realidad se hacen en 20 minutos y después solo hay que esperar a que la heladera haga su magia. Esta receta sin horno usa gelatina sin sabor para que cuaje, así que no necesitás horno, no necesitás baño María y no necesitás sufrir con grietas en la superficie. La base es de galletas trituradas con manteca, el relleno es una crema suave de queso crema y crema de leche, y arriba podés ponerle lo que quieras: frutas, dulce de leche, chocolate o simplemente dejarlo así. ¡Manos a la obra!

Ingredientes (molde de 20 cm, 8 porciones)

Para la base:

  • 200 g de galletas de vainilla
  • 80 g de manteca derretida

Para el relleno:

  • 400 g de queso crema
  • 200 ml de crema de leche
  • ½ taza (100 g) de azúcar impalpable
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 sobre (7 g) de gelatina sin sabor
  • ¼ taza (60 ml) de agua caliente

Para la cobertura (opcional):

  • Dulce de leche, mermelada de frutillas, frutas frescas, chocolate derretido o lo que quieras

¡Qué rico!

Paso a paso de la receta

  1. Triturá las galletas hasta que queden como arena fina. Mezclá con la manteca derretida hasta que se humedezca toda la galleta. Volcá la mezcla en un molde desmontable de 20 cm (podés forrar la base con papel manteca para desmoldar mejor) y presioná con el fondo de un vaso para que quede compacta y pareja. Llevá a la heladera mientras preparás el relleno.
  2. En un bowl chico, poné el sobre de gelatina sin sabor con el agua caliente (60 ml) y mezclá bien hasta que se disuelva por completo. Reservá.
  3. En un bowl grande, batí el queso crema con el azúcar impalpable y la vainilla hasta que quede una crema lisa y sin grumos. Podés usar batidora eléctrica o hacerlo a mano con un batidor de alambre.
  4. En otro bowl, batí la crema de leche a punto nieve. Incorporala suavemente al queso crema con movimientos envolventes, para que no se baje.
  5. Verté la gelatina disuelta (que debe estar tibia pero no caliente) sobre la mezcla de queso y crema. Integrá rápidamente con una espátula, revolviendo con suavidad pero con firmeza para que se distribuya bien antes de que empiece a cuajar.
  6. Sacá el molde con la base de la heladera, volcá el relleno sobre la base de galletas y alisá la superficie con una espátula o con la misma cuchara. Llevá a la heladera por al menos 4 horas, hasta que esté firme al tacto.
  7. Pasá un cuchillo fino por el borde del molde para despegarlo, abrí el aro desmontable con cuidado y pasá el cheesecake a un plato o fuente.
  8. Agregá la cobertura que más te guste justo antes de servir. Si usás frutas frescas, ponelas en el momento para que no suelten jugo y humedezcan la superficie. Si usás dulce de leche o chocolate, calentalos un poquito para que sean más fáciles de untar. ¡Y listo!