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La localidad de Cuyo que sorprendió al sortear oro entre los turistas

Un pequeño pueblo serrano de San Luis entregó muestras de oro de 18 quilates entre quienes recorrieron sus calles, minas y paisajes durante el receso.

Un pueblo de la región de Cuyo sorteó oro entre sus visitantes. Foto: @lacarolina_turismo en Instagram

Un pueblo de la región de Cuyo sorteó oro entre sus visitantes. Foto: @lacarolina_turismo en Instagram

Un pueblo ubicado entre las sierras de San Luis encontró una manera poco habitual de atraer visitantes durante las vacaciones de invierno: sorteó muestras de oro extraídas de sus propios arroyos entre los turistas que llegaron a conocerlo.

La iniciativa se desarrolló en La Carolina, una localidad situada a 82 kilómetros de la ciudad de San Luis, reconocida por sus calles de piedra, sus construcciones de adobe y una historia estrechamente vinculada con la minería aurífera. Según publicó Noticias Argentinas, el municipio organizó sorteos diarios de oro de 18 quilates con el objetivo de premiar a quienes eligieron el destino durante uno de los períodos de mayor movimiento turístico en las sierras puntanas.

Las muestras que sortearon en La Carolina. Foto: @lacarolina_turismo en Instagram

Las muestras que sortearon en La Carolina. Foto: @lacarolina_turismo en Instagram

La localidad cuyana marcada por la fiebre del oro

La Carolina nació y creció alrededor de la actividad minera. A finales del siglo XVIII, el descubrimiento de importantes vetas de oro transformó la zona en uno de los centros de extracción más relevantes del territorio argentino. Con el paso del tiempo, la minería a gran escala perdió protagonismo, pero su huella permaneció en la arquitectura, en los relatos de sus habitantes y en los antiguos túneles que todavía podían ser recorridos por los visitantes.

Durante las excursiones, los turistas pudieron ingresar a viejas minas, conocer las herramientas empleadas por los primeros trabajadores y descubrir cómo se realizaba la extracción del metal en una época en la que la actividad dependía casi por completo del esfuerzo manual.

La muestra entregada en cada sorteo no fue elegida al azar. El oro provenía de los arroyos de la zona y había sido extraído por pirquineros locales mediante técnicas artesanales similares a las que marcaron la historia del pueblo.

Cómo participaron los turistas del sorteo de oro

Para ingresar al sorteo, los visitantes debieron conservar el comprobante del estacionamiento correspondiente al denominado Pueblo Peatonal. Cada ticket emitido durante la jornada quedó habilitado para participar del sorteo que se realizaba esa misma tarde. Quienes visitaron La Carolina durante varios días tuvieron más oportunidades, ya que obtuvieron un nuevo comprobante en cada ingreso.

Los sorteos comenzaron el sábado 18 de julio y se extendieron durante diez jornadas consecutivas. Cada día, a las 17, se realizó una elección en vivo en la oficina de Informes Turísticos. El ganador debía presentar el ticket correspondiente para acreditar su visita y retirar la muestra de oro de 18 quilates.

Desde el municipio señalaron que la propuesta buscó reconocer a los turistas y, al mismo tiempo, concentrar en un objeto parte de la identidad histórica, cultural y productiva de La Carolina.

Foto: @lacarolina_turismo en Instagram

Foto: @lacarolina_turismo en Instagram

Un pueblo de San Luis para recorrer a pie

La localidad fue organizada como un pueblo peatonal, una característica que permitió recorrer sus calles con tranquilidad y observar las fachadas de piedra, las casas de adobe y los paisajes serranos que rodean el casco urbano.

Ubicada a más de 1.600 metros sobre el nivel del mar, La Carolina está rodeada de cerros, quebradas, arroyos y antiguos senderos que, siglos atrás, fueron transitados por quienes llegaron a la región atraídos por la posibilidad de encontrar oro.

El vínculo entre el paisaje y la actividad minera se mantuvo como uno de sus principales atractivos. Además de las visitas a las minas, los viajeros pudieron conocer historias sobre los buscadores de oro y acercarse a las técnicas artesanales que aún conservan algunos habitantes.