¿Estuviste? Buscate en los Sociales de la Maratón Internacional de Mendoza en los portones del Parque
Con un clima otoñal perfecto, la Maratón Internacional de Mendoza se vivió con mucha intensidad, abrazos y gritos de aliento en el ingreso principal del parque.
Mendoza se rindió ante los valientes de la MIM: emoción y gloria en la edición 2026.
Foto: Diego Quiroga - MDZUn día espléndido se vivió este domingo en los Portones del Parque. El clima otoñal brindó el marco perfecto para que la Maratón Internacional de Mendoza alcanzara su clímax. Una multitud de mendocinos y turistas se congregó con una energía vibrante, transformando la espera en una verdadera fiesta en este evento deportivo que ya es un clásico.
El eco de los gritos de "¡Dale, vos podés!" se convirtió en la banda sonora de un domingo inolvidable. Cada corredor que asomaba tras el último tramo del recorrido era recibido por aplausos y una ovación de aquellos seres queridos que los esperaba en la llegada. La superación personal se hacía visible en cada rostro: desde los atletas de élite que recorrieron los 42 kilómetros desde Cacheuta hasta aquellos que celebraban su bautismo deportivo en las distancias más cortas de 4 y 10 km.
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La Maratón Internacional de Mendoza dejó muchas emociones en la edición 2026
En ese rincón emblemático del Parque General San Martín, las barreras mentales y las preocupaciones cotidianas se disolvieron ante la inminencia de la meta. La Maratón Internacional de Mendoza demostró ser mucho más que una competencia de cronómetros; fue un espacio de catarsis donde cada participante enfrentó sus propios miedos. El esfuerzo físico extremo encontró su recompensa en la mirada de los familiares y amigos, cuya motivación fue el motor invisible que empujó a muchos a dar ese paso final cuando las piernas ya no respondían.
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Así se vivieron algunas llegadas en los Portones del Parque
Las escenas de conexión humana generaron mucha emoción. Se multiplicaron los abrazos eternos, los llantos de desahogo y los gestos de solidaridad, con corredores exhaustos siendo sostenidos por sus seres queridos para cruzar la línea final. Esa fatiga visible en las facciones se transformaba, en apenas segundos, en una alegría radiante por haber cumplido el desafío propuesto, reafirmando que el deporte es, ante todo, una herramienta de transformación y orgullo para nuestra provincia.
Pasado el medio día, la calma en la zona regresó de a poco tras la llegada de los últimos corredores, pero el espíritu de la MIM 2026 quedó grabado en el asfalto. Mendoza volvió a lucirse como anfitriona, combinando sus paisajes de montaña y viñedos con una calidez humana que cautivó a visitantes de todo el mundo. El evento cerró con la promesa implícita de un nuevo encuentro, dejando en claro que, en esta tierra de sol y buen vino, la meta es solo el comienzo de una nueva historia de superación personal.