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Escondido entre enormes montañas: el pequeño pueblo de Chile que sorprende en plena Patagonia

Villa Cerro Castillo es un pueblo de la Patagonia chilena que aparece entre montañas, bosques y algunas de las postales más impactantes de la Carretera Austral.


Hay lugares a los que el paisaje parece haberles marcado los límites. Villa Cerro Castillo es un pequeño pueblo de la Región de Aysén, Chile, asentado en el valle del río Ibáñez, con enormes montañas levantándose alrededor y el inconfundible macizo Cerro Castillo dominando el horizonte.

La localidad se encuentra aproximadamente 100 kilómetros al sur de Coyhaique, sobre la famosa Carretera Austral. El camino permite llegar hasta un escenario donde las casas quedan pequeñas frente a las cumbres patagónicas y donde la montaña forma parte de prácticamente cualquier vista.

Un pueblo al pie de Cerro Castillo

La gran referencia del lugar es el Cerro Castillo, una formación de 2.675 metros de altura cuyo perfil rocoso recuerda a las torres de una fortaleza. A sus pies se extiende uno de los sectores de montaña más conocidos de Aysén y el parque nacional que lleva el mismo nombre.

Desde el pueblo se puede acceder a algunos de los principales paisajes del Parque Nacional Cerro Castillo.

Desde el pueblo parten distintas excursiones hacia el área protegida. Entre sus paisajes aparecen bosques de lenga y ñirre, valles modelados por antiguos glaciares y sectores desde los que pueden observarse lagunas, glaciares y las cumbres del macizo. El huemul también habita esta parte de la Patagonia y puede llegar a cruzar los caminos de la zona.

Uno de los grandes objetivos de quienes visitan Cerro Castillo es alcanzar la Laguna Cerro Castillo, ubicada debajo de las paredes de la montaña. También existe el circuito Las Horquetas, una travesía de varios días que recorre algunos de los sectores más abruptos del parque y que requiere preparación adecuada.

Pero no todo gira alrededor del trekking. A unos cuatro kilómetros de Villa Cerro Castillo se encuentra el Paredón de las Manos, un sitio arqueológico con pinturas rupestres cuya antigüedad alcanza hasta los 5.000 años y que permite descubrir otra faceta de la historia de este rincón de Aysén.

Así, este pueblo de la Patagonia chilena funciona como mucho más que una parada en la Carretera Austral. Su ubicación al pie de una enorme formación rocosa y la cercanía inmediata con bosques, lagunas y valles hacen que el paisaje empiece prácticamente en la puerta de sus casas.