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Escándalo: cómo eran los looks con mensajes subliminales de Melania Trump y la reina Camila

La primera dama, Melania Trump, y la reina Camila del Reino Unido se vistieron para enviar un mensaje que nadie esperaba en la visita de Estado. ¡Mirá!


En el marco de la primera visita de Estado del rey Carlos III y la reina Camila a Washington DC bajo la nueva administración republicana, Melania Trump y la reina Camila construyeron un diálogo desde sus guardarropas. Fue allí, donde la "relación especial" entre Estados Unidos y el Reino Unido se volvió más evidente que nunca.

Sus maridos, por supuesto, cumplieron con el manual del protocolo: el rey lució sus clásicas rayas diplomáticas de Savile Row con un pañuelo de bolsillo elegantemente inflado, mientras que Donald Trump apostó por una combinación patriótica de rojo, blanco y azul. Pero fueron ellas, a través del color, la procedencia de las etiquetas y hasta las joyas con historia centenaria, quienes se encargaron del trabajo subliminal.

Mirá los looks de Melania Trump y la reina Camila:

La coordinación arrancó ni bien el avión real tocó tierra el lunes 27 en la Base Conjunta Andrews. Allí, la reina Camila bajó con un vestido-abrigo rosa pálido de Dior (Dior es una de las casas favoritas de Melania Trump y la misma firma que ella eligió para su primera visita de Estado a Gran Bretaña años atrás). Además, la maison francesa pertenece al multimillonario Bernard Arnault, dueño de LVMH y huésped de la investidura de Trump, por lo que ponerla en el cuerpo no era solo una cuestión de gusto, sino también un gesto geopolítico.

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La llegada del rey Carlos III y la reina Camila del Reino Unido a la Base Conjunta Andrews.

Por si hiciera falta más simbolismo, Camila agregó un broche de Cartier que había sido entregado a la reina Isabel II en 1957 durante su primera visita oficial a Estados Unidos. La joya, con la Union Jack y las Barras y Estrellas entrelazadas, fue un recordatorio andante de cuánto tiempo lleva construida esta alianza en particular.

En ese primer encuentro formal del lunes, las dos mujeres además reflejaron una paleta primaveral y una apuesta contundente por los diseñadores locales. Melania Trump se puso un traje de falda ajustada en amarillo manteca de Adam Lippes, el mismo neoyorquino que le había confeccionado el abrigo de investidura. Camila, por su parte, apareció con un vestido-abrigo blanco de Anna Valentine, delicadamente bordeado con bordados florales.

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La reina Camila junto con Melania Trump.

Lo que parecía un día cualquiera fue solo el preludio de lo que llegaría al día siguiente con la ceremonia de saludo militar oficial. Allí Trump volvió a vestir de blanco, esta vez con Ralph Lauren, y el look de Camila en verde menta de Fiona Clare (una costurera de Londres) era tan pálido que también parecía blanco. Los dos atuendos compartían líneas entalladas de firma sastrera y se coronaban con sombreros de ala ancha casi idénticos.

Aún más asombroso fue el detalle de las joyas en esa misma jornada: Camila lució el broche Cullinan V, nada menos que un diamante en forma de corazón de 18,8 quilates, una de las nueve piedras cortadas del mítico diamante Cullinan de 3.000 quilates que originalmente le regalaron a Eduardo VII. (Otros dos de esos diamantes, por si no lo sabías, están incrustados en el cetro real británico y en la corona imperial de Gran Bretaña).

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La reina Camila junto a Melania Trump en la ceremonia de llegada en el jardín sur de la Casa Blanca.

Sacar esa pieza de las bóvedas del Palacio de Buckingham fue un golpe de efecto directo hacia la admiración declarada de Donald Trump por los adornos reales y su ecuación de tamaño con importancia. Porque, seamos honestos, ¿qué otra cosa iba a seducir más al presidente que un diamante monstruoso con historia centenaria?

Pero si alguna imagen condensó todo el subtexto de la visita, esa fue la cena de Estado del martes por la noche, la primera que la Casa Blanca organizaba desde 2007. Allí, Melania Trump apareció con un vestido rosa claro sin tirantes, también de Dior, exactamente el mismo color que el abrigo de llegada de Camila. No era cualquier rosa: era rosa delphinium, una de las flores favoritas del rey Carlos III. El vestido, además, fue hecho a medida, al igual que el traje de Ralph Lauren que Melania había usado horas antes.

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Inicio de la cena de Estado en la Casa Blanca.

Al otro lado, Camila también eligió rosa, aunque en un tono más fucsia, nuevamente de Fiona Clare, y esta vez acompañó el conjunto con un enorme collar de amatistas y diamantes que había pertenecido a la reina Victoria.