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El pueblo de Traslasierra que combina río serrano y una de las historias más fuertes de Córdoba

Villa Cura Brochero es un pueblo de Traslasierra que combina historia, río de aguas cálidas, senderos y una identidad marcada por el legado del santo cordobés.

Villa Cura Brochero muestra el perfil de un pueblo serrano atravesado por el río Panaholma y por la historia del santo cordobés.

Villa Cura Brochero muestra el perfil de un pueblo serrano atravesado por el río Panaholma y por la historia del santo cordobés.

Turismo Córdoba

Villa Cura Brochero tiene algo poco común incluso dentro de las sierras de Córdoba. Este pueblo aparece entre el río Panaholma, las montañas de Traslasierra y una historia que no quedó encerrada en los museos, sino que todavía forma parte de su pulso cotidiano.

Ubicado a orillas del Panaholma, Villa Cura Brochero fue conocida como Villa El Tránsito hasta 1916 y hoy conserva una identidad muy ligada a la figura de San José Gabriel Brochero. En ese cruce entre paisaje serrano y memoria religiosa, el pueblo logró construir un perfil propio dentro del oeste cordobés.

Buena parte del atractivo de este pueblo está en su escala. La plaza Centenario, la iglesia Nuestra Señora del Tránsito, el Museo Brocheriano, la casa que habitó el cura y otros sitios vinculados a su obra forman un recorrido que le da a Villa Cura Brochero una textura distinta, más cercana a la experiencia de caminar una historia que a la de visitar un simple centro turístico.

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La costanera de Villa Cura Brochero acompaña al pueblo con balnearios, arena y tramos pensados para recorrer el paisaje a otro ritmo.

La costanera de Villa Cura Brochero acompaña al pueblo con balnearios, arena y tramos pensados para recorrer el paisaje a otro ritmo.

Pero Villa Cura Brochero no vive solo de su costado histórico. El río Panaholma bordea la localidad y forma balnearios con distintos servicios a lo largo de una costanera de casi cuatro kilómetros, mientras que Córdoba Turismo también destaca los ríos Panaholma y Los Sauces como espacios centrales para refrescarse, caminar, andar a caballo o hacer travesías en bicicleta.

Ese equilibrio entre naturaleza y legado humano explica parte de su encanto. En los circuitos turísticos oficiales del pueblo aparecen también senderos, recorridos por la costanera, biodiversidad serrana y obras como el acueducto Los Chiflones, construido para llevar agua a la antigua villa y convertido hoy en una marca visible de la huella que dejó Brochero en la vida local.

Otro rasgo que vuelve atractivo a este pueblo es su manera de enlazar lo espiritual con lo serrano sin forzar ninguna de las dos cosas. El Camino del Peregrino, por ejemplo, conecta distintos puntos del valle hasta llegar a Villa Cura Brochero y suma al recorrido vistas abiertas de las sierras, estaciones temáticas y una relación muy directa con el territorio.

Villa Cura Brochero termina dejando una impresión más compleja que la de un pueblo religioso o un pueblo de verano. Entre aguas cálidas, arena, senderos y memoria, lo que aparece es un lugar donde Córdoba encontró una forma muy singular de unir paisaje, historia y vida cotidiana.

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