El pueblo de Salta que si o si debes conocer si visitas la provincia
A solo 22 kilómetros de la ciudad de Salta, La Caldera combina la calma de un pueblo rodeado de selva con atractivos culturales, paisajes únicos y un festival que late al ritmo del folclore.
El Cristo Penitente de La Caldera, símbolo y mirador del Valle de Lerma en este pueblo.
En el norte del Valle de Lerma, rodeado por la exuberancia de las yungas y a solo 22 kilómetros de la ciudad de Salta, se encuentra La Caldera, un pueblo que combina paisajes únicos, historia viva y costumbres que se transmiten de generación en generación.
El acceso por la Ruta Nacional 9 ya anticipa la belleza del lugar: un camino de cornisa, con curvas cerradas y balcones naturales que se asoman a la selva. Durante el verano, las nubes se posan sobre los cerros, formando el fenómeno conocido como “lluvia horizontal”, una neblina que envuelve el paisaje y lo vuelve casi mágico.
Su nombre tiene dos posibles orígenes: algunos sostienen que proviene de un misionero jesuita de apellido Caldera, mientras que otros lo vinculan a una antigua fundición de plomo que, por su fuente de agua, recordaba a una caldera. Lo cierto es que el pueblo, ubicado a 1.200 metros sobre el nivel del mar, ha sabido mantener su identidad, con una población mayormente criolla, descendiente de comunidades originarias y colonos españoles.
Uno de los grandes emblemas de este pueblo es la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, construida por los jesuitas en el siglo XVII junto al antiguo Camino del Inca, la ruta utilizada por los pobladores del Imperio para unir sus territorios. Su arquitectura sencilla pero imponente, y su valor histórico, la convierten en una parada obligada. Muy cerca, se alza el Cristo Penitente, una escultura monumental de 28 metros de altura que, desde lo alto, protege a la localidad. En su base hay una moderna capilla y un espacio parquizado ideal para contemplar el Valle de Lerma.
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La tradición artesanal también tiene un lugar central en La Caldera. Desde la época colonial, la abundancia de ganado impulsó la producción de artículos de cuero, una costumbre que sigue viva en la feria de artesanos frente a la plaza principal y en talleres ubicados en los alrededores. Allí se pueden encontrar peleros, indumentaria ecuestre, cestería y otros productos elaborados a mano.
Cada mes de marzo, el pueblo se viste de fiesta para el Festival Nacional de la Chicha, una de las celebraciones folclóricas más destacadas de Argentina. Durante varios días, se puede disfrutar de música en vivo, jineteadas, bailes populares y gastronomía salteña, con la bebida tradicional como protagonista. El evento atrae a turistas de todo el país y se transmite en medios y plataformas online, convirtiéndose en una vidriera de las costumbres e identidad local.
Más allá de sus atractivos puntuales, La Caldera es un destino para ir sin prisa, caminando sus calles tranquilas, respirando el aire fresco de la montaña y disfrutando del contacto cercano con su gente. Es el lugar ideal para quienes buscan desconectarse del ruido y sumergirse en un rincón donde la naturaleza, la cultura y la historia se entrelazan de forma perfecta.


