El nuevo after office no es un bar: el plan que gana terreno después del trabajo
Caminar por el parque, correr con amigos o subir un cerro es el nuevo after office. Una forma de desconectar y encontrarse al terminar la jornada.
Llegó la primavera y muchos eligieron los parques de Mendoza para el after office.
Marcos Garcia/MDZDurante años, hablar de after office remitía casi automáticamente a una mesa de bar, algo para tomar y una charla después del trabajo. Pero hay otra forma de cerrar la jornada que empieza a hacerse visible: cambiar la silla por las zapatillas y encontrarse con amigos para caminar, correr o subir un cerro.
La llegada de la primavera, con tardes más largas y temperaturas más agradables, ayuda. Pero detrás del fenómeno aparece también otra búsqueda: hacer actividad física sin resignar el encuentro social.
En Mendoza, parques, circuitos urbanos y senderos cercanos a la Ciudad se convierten después de las 18 en puntos de reunión para quienes encontraron una manera distinta de cortar con el trabajo.
Caminar y "chusmear": el ritual de tres amigas después de la oficina
Stella Maris tiene 60 años, vive en Las Heras y tres veces por semana se encuentra con sus amigas para caminar por el Parque General San Martín. Las tres trabajan en lugares diferentes y cumplen jornada de corrido. A las 18, sin embargo, tienen una cita establecida.
“Es nuestro modo de desconexión. Con la llegada de la primavera el parque es ideal para salir a caminar y además, si salís con tus amigas, es lo mejor. Las tres trabajamos en lugares distintos, hacemos jornada de corrido y a las 18 ya nos encontramos en el parque para empezar a caminar y chusmear”, cuenta entre risas.
El ejercicio importa, pero no parece ser el único motivo. La caminata se convirtió también en el momento para ponerse al día, conversar y dejar atrás las horas de trabajo.
Del escritorio al Cerro Arco
Guadalupe tiene 45 años, vive en Guaymallén y eligió otro escenario. Cada miércoles, junto a un grupo de compañeros de trabajo, cambia la ropa laboral y se prepara para subir el Cerro Arco. “Vamos tipo 17 y a las 21 ya estamos pegando la vuelta. La idea es subir tranquilos, charlar, mirar la Ciudad desde allí y hacer un poco de deporte”, explica.
No se trata de buscar marcas ni de convertir cada salida en un entrenamiento exigente. El objetivo combina movimiento, aire libre y conversación.
Ese componente social no es únicamente mendocino. Un relevamiento de Focus Market publicado en septiembre de 2026 destaca que, con la primavera, aumentan las actividades al aire libre y señala al deporte como un espacio creciente de encuentro y socialización. El informe cita datos globales según los cuales la participación en clubes de running creció un 59%.
Correr después de trabajar, pero acompañado
Rodrigo tiene 38 años y vive en San Martín. En su caso, el ritual llega los viernes: cuando termina la jornada laboral, sale a correr con un grupo de compañeros de trabajo. Para Federico (28), en cambio, sus compañeros de running no son los mismos que ve durante el día. Todas las tardes, alrededor de las 19, se encuentra con amigos y salen a correr por El Challao.
En ambos casos se repite algo que también aparece en las caminatas y las salidas al cerro: la actividad física funciona como punto de encuentro. No hace falta anotarse en un gimnasio ni transformar la salida en una competencia. A veces alcanza con acordar un horario y un lugar.
Un after office con menos mesa y más movimiento
La tendencia coincide con un momento del año particularmente favorable para estar afuera. Según Focus Market, la primavera incrementa la predisposición a incorporar actividad física y los días más largos funcionan como incentivo para gimnasios, clubes y propuestas outdoor.
Pero quizás lo más interesante ocurra fuera de las estadísticas. Para muechos mendocinos, encontrarse después del trabajo sigue cumpliendo la función histórica del after office: conversar, despejarse y compartir tiempo con otros.
Solo cambió el escenario. En lugar de una mesa, puede haber un sendero. En vez de quedarse sentado después de ocho horas de trabajo, caminar varios kilómetros. Y el “¿tomamos algo cuando salgamos?” empieza a convivir con otra pregunta: “¿Salimos a caminar?”