El diccionario fashion que dejó "El diablo viste a la moda" hace 20 años
A 20 años del estreno de "El diablo viste a la moda" y con una secuela en el cine, la película que marcó a toda una generación vuelve a imponer tendencia. No solo en el guardarropa, sino también en el lenguaje.
Hace 20 años, "El diablo viste a la moda" dejó un glosario fashion que se utiliza en todo el mundo.
En 2006, “The Devil Wears Prada” se convirtió en mucho más que una comedia dramática ambientada en el mundo fashion: fue una radiografía feroz de la industria, un fenómeno cultural y una fábrica de frases inolvidables. Basada en la novela de la periodista Lauren Weisberger, la historia de la joven asistente Andy Sachs y su temida jefa, Miranda Priestly, dejó una huella que sigue vigente dos décadas después.
Con el regreso de estas icónicas figuras a la pantalla grande en una esperada secuela, el universo de la moda vuelve a copar conversaciones, redes sociales y placares. Pero hay algo que muchas veces pasa desapercibido: el idioma. Porque, como bien enseñó Miranda, la moda no solo se viste, también se pronuncia.
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La historia real detrás de El diablo viste a la moda
Entre pasarelas, cafés imposibles de conseguir y miradas que paralizan, la película popularizó una serie de términos -muchos de ellos tomados de otros idiomas- que hoy forman parte del vocabulario cotidiano, incluso de quienes aseguran no interesarse por la moda. Este es un glosario imprescindible para fans del film y curiosos del lenguaje fashion.
Lenguaje fashionista
Cerulean (cerúleo)
Más que un color, es una declaración de principios. El azul celeste protagoniza una de las escenas más recordadas, cuando Miranda -interpretada por Meryl Streep- explica cómo la industria define tendencias que terminan llegando al guardarropa de todos, sin que nadie lo note.
Chic
De origen francés, este adjetivo describe una elegancia natural, sin esfuerzo ni exceso. Es, justamente, la cualidad que Andy Sachs -encarnada por Anne Hathaway- va incorporando a medida que deja atrás su look improvisado y se adentra en el universo Runway.
Clackers
Un término inventado por Andy para referirse a las asistentes de la revista. El nombre imita el sonido inconfundible de los tacos altos recorriendo la redacción: clack, clack, clack. Una palabra que resume, con ironía, el ritmo y la presión del ambiente.
Demarchelier
En una escena que mezcla humor y jerarquía, Miranda le ordena a Andy que llame a “Demarchelier”, sin más precisiones. El apellido pertenece a Patrick Demarchelier, uno de los fotógrafos más influyentes de la moda internacional, fallecido en 2022.
Editor in Chief
Editora en jefe. El cargo máximo dentro de una revista y el trono que ocupa Miranda Priestly. Aunque ficticia, su figura está claramente inspirada en Anna Wintour, histórica líder de Vogue Estados Unidos.
Fashion Week
La Semana de la Moda es uno de los momentos clave del film. París se convierte en el escenario soñado donde se definen colecciones, carreras y destinos personales. Un evento central de la industria, junto con sus ediciones en Nueva York, Londres y Milán.
Florals
“¿Flores para primavera? ¡Qué innovador!”. La frase, dicha con sarcasmo absoluto, es una de las más citadas de Miranda Priestly y una crítica directa a los lugares comunes de la moda estacional.
Poncho
Una prenda que no necesita traducción. Nigel -interpretado por Stanley Tucci- es quien inicia la transformación estética de Andy al prestarle su primer diseño de autor: un poncho naranja que marca un antes y un después.
Runway
Significa pasarela, pero en la película también es el nombre de la revista más influyente del mundo fashion. Un símbolo del poder que define qué se usa, cómo y cuándo.
Shoot
Abreviatura de shooting, refiere a una producción fotográfica profesional. En la historia, los shoots son parte del pulso diario del trabajo editorial y aparecen una y otra vez como sinónimo de prestigio y presión.
That’s all
“Eso es todo”. La frase final que cierra cualquier intercambio con Miranda Priestly. Breve, tajante y definitiva. No admite réplicas.
Al final del día, si algo queda claro es que, además del buen gusto, dominar el lenguaje de la moda es casi un requisito para sobrevivir en este universo. Y para quienes quieran ampliar su vocabulario -en inglés y en muchos otros idiomas- hoy existen herramientas digitales que permiten aprender términos, frases y expresiones vinculadas al vestir, el diseño y el estilo. Incluso hay aplicaciones como Duolingo, donde es posible encontrar lecciones que incorporan palabras de moda en distintos idiomas y practicar en cualquier momento. Porque, si Miranda lo aprobara, seguramente diría que aprender idiomas también es fashion. That’s all.