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El animal que podés cruzarte en la montaña estas vacaciones y qué hacer si aparece

En vacaciones de invierno, el frío empuja a la fauna silvestre hacia zonas bajas. Qué hacer ante un encuentro con un animal en la montaña mendocina.

Durante el invierno es más frecuente observar animales cerca de rutas y sectores bajos de la cordillera.

Durante el invierno es más frecuente observar animales cerca de rutas y sectores bajos de la cordillera.

Las vacaciones de invierno invitan a subir a la montaña, recorrer rutas escénicas, visitar áreas naturales protegidas y disfrutar de los paisajes nevados de Mendoza. Pero en esta época del año hay un dato que muchos visitantes desconocen: el frío y las nevadas modifican el comportamiento de la fauna silvestre y aumentan las posibilidades de encontrar animales cerca de caminos, rutas y sectores bajos de la cordillera.

Guanacos, zorros, aves y, en casos menos frecuentes, pumas pueden descender desde las zonas altas hacia los valles en busca de alimento y mejores condiciones. Por eso, ante el aumento de visitantes en la Alta Montaña durante el receso invernal, las autoridades ambientales recordaron una serie de recomendaciones para disfrutar de la naturaleza sin poner en riesgo a las personas ni alterar el comportamiento de los animales.

El mensaje central es claro: ver fauna silvestre no significa intervenir. La mejor forma de protegerla es observar desde lejos, no alimentar, no tocar, no perseguir y dar aviso a las autoridades si se detecta una situación de riesgo.

Por qué aumenta la presencia de fauna silvestre en invierno

Durante los meses fríos, la nieve cubre sectores altos de la cordillera y reduce la disponibilidad de alimento. Como consecuencia, muchas especies se desplazan hacia zonas más bajas, donde encuentran mejores condiciones para alimentarse y moverse.

Ese comportamiento es natural, pero puede generar encuentros inesperados con personas, especialmente en rutas, caminos turísticos y áreas protegidas. Para los visitantes, la aparición de un animal silvestre puede resultar sorprendente; para el animal, en cambio, la presencia humana puede ser una amenaza si no se respetan las distancias.

Desde el Ministerio de Energía y Ambiente remarcaron que la fauna silvestre de Mendoza está protegida por la legislación provincial. La captura, caza o tenencia están prohibidas, así como cualquier acción que altere su comportamiento natural.

Qué hacer si aparece un puma

Aunque los encuentros con pumas son excepcionales, conocer cómo actuar puede marcar la diferencia. El puma es un predador tope del ecosistema andino y cumple un rol clave en el equilibrio natural. Su presencia no debe interpretarse automáticamente como una amenaza, pero sí exige prudencia.

Si una persona se encuentra con un puma, las recomendaciones son mantener la calma, permanecer erguido y evitar agacharse o sentarse. También se aconseja mirar al animal de frente, mantener contacto visual y no acercarse, especialmente si está alimentándose o si se encuentra con crías.

La forma correcta de alejarse es caminar lentamente hacia atrás, sin correr. Correr puede activar una respuesta de persecución. Tampoco hay que acorralarlo: siempre debe quedar una vía de escape para que el animal pueda retirarse.

Si hay niños, deben ser tomados en brazos para evitar que corran o hagan movimientos bruscos.

Cómo actuar si el animal se muestra agresivo

En caso de que el puma adopte una actitud agresiva, la recomendación es intentar aparentar mayor tamaño. Para eso se pueden levantar los brazos o agitar una campera u otra prenda. También se aconseja gritar con firmeza para disuadirlo.

Lo que no debe hacerse es acercarse para filmar, intentar alimentarlo, seguirlo, tirarle objetos sin necesidad o bloquearle el paso. La prioridad es reducir el riesgo y permitir que el animal se aleje.

Ante un avistamiento, se debe dar aviso al 911 y solicitar la intervención de la Policía de Seguridad Rural. También puede realizarse la denuncia a través del portal habilitado por el Ministerio de Energía y Ambiente.

No alimentar animales: una conducta que parece amable, pero puede dañarlos

Una de las prácticas más riesgosas durante los paseos de invierno es alimentar a los animales silvestres. Aunque muchas personas lo hacen con buena intención, dar comida a zorros, aves u otras especies altera su dieta, cambia su comportamiento natural y favorece que se acerquen cada vez más a los humanos.

Esa cercanía aumenta el riesgo de accidentes, mordeduras, atropellos y transmisión de enfermedades. También puede volver dependientes a los animales de una fuente de alimento que no pertenece a su ambiente. La regla es simple: observar, fotografiar desde una distancia segura y no intervenir.

Manejar con atención en la alta montaña

Durante el invierno, la presencia de animales cerca de rutas y caminos puede ser más frecuente. Por eso, quienes recorran la Alta Montaña deben conducir con extrema precaución, respetar las velocidades máximas y mantenerse atentos a posibles cruces de fauna.

Si se desea tomar una fotografía, hay que detenerse únicamente en lugares seguros. No se recomienda frenar de golpe, estacionar sobre banquinas peligrosas ni generar ruidos para llamar la atención de los animales.

La basura también representa un problema. Los residuos atraen fauna silvestre y pueden provocar intoxicaciones o lesiones. Todo lo que ingresa a la montaña debe regresar con los visitantes.

Mascotas siempre con correa

Las autoridades también recomiendan no llevar animales de compañía sueltos. Los perros pueden perseguir, atacar o transmitir enfermedades a la fauna silvestre. En áreas naturales protegidas, directamente se aconseja no ingresar con mascotas.

El objetivo no es solo evitar accidentes, sino preservar el equilibrio de ambientes donde las especies nativas ya enfrentan condiciones extremas durante el invierno.