Cuándo es el "Día Fuera del Tiempo" y qué hay que hacer
Inspirado en el calendario maya, este día simbólico invita a la reflexión, la conexión con la naturaleza y el inicio de un nuevo ciclo energético.
El mes traerá una novedad en el calendario que impactará en la rutina de trabajadores y estudiantes.
CanvaCada 25 de julio se conmemora una fecha singular conocida como el Día Fuera del Tiempo, una jornada de transición espiritual y energética basada en el antiguo calendario de origen maya. A diferencia del calendario gregoriano, el sistema que rige la vida cotidiana en gran parte del mundo desde 1582, el calendario maya contempla un ciclo solar de 13 meses de 28 días, lo que suma un total de 364 días. El 25 de julio, por tanto, no pertenece a ningún mes ni semana: es un día "intermedio", simbólicamente libre del tiempo convencional.
Esta fecha, también llamada "Día Verde", representa un momento de pausa, renovación y preparación para el inicio del nuevo año maya, que comienza el 26 de julio. Es una jornada utilizada tradicionalmente para la purificación interior, la meditación y la reconexión con los propósitos personales, en sintonía con los ritmos naturales del universo.
Un día para detener el reloj interno
De acuerdo con quienes estudian y practican los saberes ancestrales vinculados al calendario maya, el Día Fuera del Tiempo marca una especie de "reseteo espiritual". Durante este día, se promueve el contacto con la naturaleza, el arte, el silencio interior y la contemplación. La idea es soltar las cargas del ciclo que termina y crear espacio para nuevos comienzos.
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La sincronización solar con Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, también tiene lugar en esta fecha, lo que añade un componente simbólico de apertura y renovación energética. Este alineamiento astronómico refuerza la creencia de que el 25 de julio es un momento ideal para alinear pensamientos, emociones y acciones con los deseos más auténticos de cada individuo.
Revalorización de lo ancestral
Desde diversos espacios vinculados al pensamiento ancestral y la espiritualidad natural, se cuestiona la estructura del calendario gregoriano por su aparente desconexión con los ciclos naturales del planeta. En contraste, el calendario maya es valorado por su enfoque armónico, que permite una percepción más equilibrada del tiempo y su impacto en la conciencia.
“Recuperar días sagrados como el 25 de julio es una forma de liberar nuestra percepción del tiempo de un sistema artificial”, sostienen quienes impulsan esta conmemoración desde espacios de espiritualidad contemporánea. Algunos proponen abandonar o al menos complementar el calendario occidental con prácticas que recuperen el sentido cíclico y ritual del tiempo.