Presenta:

El pueblo donde las sierras se bañan en aguas cristalinas

Escondido en el corazón del Valle de Paravachasca, este rincón serrano enamora con sus playas de arena dorada, el murmullo constante del río Anisacate y senderos que serpentean entre cerros.
Este pueblo es ideal para desestresarse. Foto: Córdoba Turismo
Este pueblo es ideal para desestresarse. Foto: Córdoba Turismo

Para quienes buscan escapar del bullicio de la ciudad, La Paisanita se erige como un remanso de paz en el Valle de Paravachasca. A tan solo 50 km de Córdoba capital y 10 km de Alta Gracia, este pequeño pueblo serrano invita al descanso absoluto, rodeado de naturaleza y tranquilidad.

Enclavado entre caminos de tierra y frondosa vegetación, La Paisanita está atravesado por el río Anisacate, cuyas playas de arena agreste son ideales para relajarse en cualquier época del año. El sonido del agua y el canto de los pájaros crean una atmósfera única, perfecta para desconectar.

Uno de sus símbolos más pintorescos es el mirador en forma de "honguito", ubicado en medio del río, que regala postales inolvidables.

Más allá de sus balnearios, el pueblo es un escenario perfecto para actividades al aire libre:

  • Caminatas por senderos serranos.
  • Cabalgatas y travesías en bicicleta.
  • Safaris fotográficos y avistaje de aves.

En lo alto de un cerro se encuentra la capilla Nuestra Señora de Luján, construida en los años 50, un lugar imperdible para visitar. Además, la Colonia Evita y la escuela Sarmiento, inauguradas por Eva Perón, son paradas obligatorias por su valor histórico.

La capilla en lo alto del cerro. Foto: Turismo Córdoba.

Cómo llegar y qué degustar

La Paisanita es la única comuna entre Alta Gracia y el Embalse Los Molinos que no está sobre la RP 5. Para llegar, hay que tomar la RP C45 y luego el Camino de los Pioneros.

En cuanto a gastronomía, no pueden faltar:

  • Las empanadas, minutas caseras y pastelitos de La Casa de María.
  • Las comidas criollas de Alma-Zen.
  • En verano (diciembre a marzo), el parador junto al río ofrece deliciosos asadores.

La Paisanita es mucho más que un destino: es una experiencia serrana que combina paisajes, historia y tranquilidad, ideal para reconectar con lo esencial.