Lavanda: cómo preparar el té "de la felicidad"
La lavanda tiene diferentes usos gracias a sus efectos calmantes y sedantes, pero sus beneficios van más allá. Es una planta con propiedades antiinflamatorias, antisépticas, antibacterianas, relajantes y antiespasmódicas e incluso su color puede proporcionar una sensación de calma.
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El té de lavanda es ideal para personas con mentes inquietas, ya que ayuda a regular y disminuir la actividad del sistema nervioso central, promoviendo la relajación y facilitando un sueño reparador. Es especialmente útil para quienes tienen problemas para dormir: tomar una taza por la tarde y otra antes de acostarse puede mejorar significativamente el descanso.
Además, sus propiedades antiinflamatorias ayudan a regular el sistema digestivo y es beneficioso para tratar inflamaciones o cólicos digestivos, comunes en el síndrome del intestino irritable o durante el periodo premenstrual y menstrual. Su sabor dulce también lo convierte en una excelente opción para calmar los antojos de azúcar durante estos periodos.
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Cómo preparar el té de lavanda
Para preparar el té de lavanda, es recomendable usar hebras o flores secas, que se pueden encontrar en herboristerías o tiendas de dietética que vendan plantas medicinales. Si tenés una planta de lavanda en casa y no usaste herbicidas, también podés usar sus flores.
- Dejá secar las flores de lavanda.
- Colocá una cucharadita de flores secas en una taza de agua hirviendo.
- Dejá infusionar durante 5 minutos con la taza tapada, para que las flores transfieran sus propiedades al agua.
- Después de 5 minutos, el té estará listo para consumir.
Para obtener mejores resultados, se recomienda tomar una taza de té por la tarde y otra por la noche. Un ritual nocturno que incluya alejarse de las pantallas, beber té de lavanda y realizar una meditación antes de dormir puede contribuir a un descanso más reparador.
Otras formas de usar la lavanda
Además del té, la lavanda se puede usar de varias maneras. Puede añadirse al mate, utilizarse en rituales de sahumerio o inhalarse a través de un aerosol de aceite de lavanda en el aire durante la ducha. Aplicar unas gotas de aceite de lavanda en el abdomen durante los días de cólicos menstruales también puede ayudar a aliviar el malestar.

