Gabriela Testa: "El sector turístico debe retribuirle al mendocino que lo ayudó a subsistir en pandemia"
Con más de 30 años de trayectoria en la función pública del turismo y la cultura, Gabriela Testa ha estado en distintos puestos trabajando en el desarrollo de estas áreas, tanto municipales como provinciales. Fue presidenta del Ente Mendoza Turismo (2016/2017) y subsecretaria de Turismo, también fue miembro titular del Consejo Federal de la Secretaria de Turismo de la República Argentina, desde diciembre de 2003 y hasta diciembre de 2007.
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Testa es docente universitaria, hace asesoramientos y se dedica a la investigación. Es co-autora de numerosas normas turísticas, culturales y ambientales. También directora local del Plan Estratégico de desarrollo turístico de Mendoza 2007- 2011. En la nota hablamos de muchas de estas cuestiones que hoy ocupan la agenda de todos los individuos que intervienen el sector y pesan en todos los consumidores que disfrutan sus productos.
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- ¿Es indudable el crecimiento que ha tenido la provincia en materia turística, no es así?
- La verdad es que Mendoza tiene una larga historia del turismo y del vino. Pero del turismo, sobre todo. Como dato, es la primer provincia del país que creó una dirección de Turismo en 1936. Fue Guillermo Cano, que era un verdadero progresista e hizo mucha obra pública, su creador. Este hombre fue el responsable de tres hechos vinculados al turismo que son determinantes: la creación de la Dirección de Turismo del momento, de la cual dependía la Casa de Mendoza en Buenos Aires; la construcción del arco Desaguadero y la concepción y puesta en escena de la Fiesta de la Vendimia.
Mendoza ha sido pionera en la mirada del desarrollo del turismo. En las décadas del 70 y 80, con el montañismo y el hecho de tener a la montaña más alta de América, el turismo se mueve; sumado al desarrollo de los centros de nieve en esa época. Hoy tenemos dificultades con los centros de esquí en el norte de la provincia, porque no hay nieve.
El turismo aventura toma forma en la década del 90 y desde 2000 empieza el turismo del vino como un producto concebido como tal. En la gestión de Cobos ingresamos a la red de grandes capitales del vino y eso ya nos simplificó la explicación. No había que decir cuán importante era Mendoza en materia del vino.
- Que llegue la guía Michelin a Mendoza es una novedad absoluta. ¿Es realmente importante?
- Si claro. Buenos Aires y Mendoza son las únicas dos jurisdicciones de todo el país en donde la guía ha puesto su ojo. Eso es sumamente importante. Lo que yo creo es que la marca Mendoza tiene prestigio como pocas marcas en el país, probablemente junto a la marca Patagonia, que tiene muchísima fuerza en el mundo. Sin embargo hay que decir que tiene una localización difusa porque se habla tanto de la Patagonia argentina como chilena.
Mendoza es una marca muy fuerte instalada en el mundo por los vinos, probablemente por esto del montañismo, porque somos una capital latinoamericana, porque somos una ciudad entre dos capitales latinoamericanas tan importantes como Buenos Aires y Santiago de Chile. Todo eso, en definitiva, hace que tenga una marca con una fuerza enorme, y es una responsabilidad de todos los mendocinos cuidarla y custodiarla. De los que estamos en la función pública sobre todo, pero de todos los ciudadanos también.
- Al local le cuesta acceder a las bodegas por cuestiones de precio ¿cómo se hace para que el mendocino participe de este escenario que tiene hoy la provincia?
- El sector turístico tendría que retribuirle al mendocino, porque fue quien ayudó a subsistir, quien dio la posibilidad de dinamización en pandemia. Mendoza tuvo un manejo muy acertado en la pandemia y fue la jurisdicción argentina que abrió antes los comercios y también el turismo.
La verdad es que esa época fue una oportunidad para que el mendocino saltara esa vara, que también por ahí en algunos momentos es hasta mental, de creer que no se puede ir a las bodegas porque son solo para turistas. Una visita guiada, por ejemplo es muy accesible, hay opciones de picadas más que interesantes, hay degustaciones. Probablemente comer una comida de cuatro, de cinco, de seis pasos sea caro, como en cualquier lugar del mundo.
Hoy hay una gran oportunidad para el Este de la provincia que está emergiendo turísticamente, que tiene una gran producción no solo de vides, sino de frutas, incluso de carnes también. Los mendocinos del área metropolitana podemos ir a redescubrir el Este, donde hay una oferta de bodegas y gastronomía muy buena. Además tiene una cepa bandera, el Bonarda, y hay un montón de actividades en torno a ella. También Alvear es un destino muy accesible y en materia de turismo, del vino y de gastronomía tiene una oferta impecable, con un desarrollo del slow food, la comida casera, la comida que nos recuerda a la abuela.
- ¿Crees que hay posibilidad de tener una estrella Michelin en algún restorán de Mendoza?
- Estoy convencida, es evidente que hay posibilidades. La gastronomía mendocina ha evolucionado enormemente, está muy a tono con los conceptos actuales. Pone el foco en la cocina de estación, el concepto de kilómetro cero, disminuir la huella de carbono y el impacto ambiental del traslado de los productos. Tenemos escuelas que han formado chefs, profesionales que han viajado y se han formado por el mundo, e incluso este año Mendoza fue reconocida como capital iberoamericana de la gastronomía.
- ¿Cuál es el mayor desafío que le ves hoy a la industria del turismo en Mendoza?
- En el turismo, su materia prima, por decirlo de alguna forma, o son los atractivos naturales o son los culturales. La sostenibilidad de esos atractivos naturales es una responsabilidad de todos. Todavía tenemos mucho por explorar en cuanto a la montaña.
Somos conscientes de que hay mucho por hacer en la zona de alta montaña, sobre todo lo que tiene que ver con los pasos internacionales, que es un tema conflictivo para abordar, porque además es una ruta nacional. Ojalá prospere el paso más óptimo, que es el Paso de Las Leñas, en el sur de la provincia. Estos son temas que no tienen que ver con nuestra decisión, con la decisión de la provincia de Mendoza. Son decisiones nacionales y a veces tienen una larga historia. Una arista conflictiva es la del sindicalismo, por ejemplo: el poder de los camioneros. Pero es un problema de las cancillerías, y no tiene que ver con el turismo.
- Otro tema en el tintero es el de mejorar los traslados desde el aeropuerto y la imagen que percibe el turista cuando llega, además de la conectividad…
- Cuando estaba en la gestión llegamos a un punto de conectividad que fue el mayor que tuvimos en el último tiempo. Pero la verdad es que la política comercial es potestad del gobierno nacional, y este gobierno actual kirchnerista cerró El Palomar y con eso corrió muchas líneas aéreas low cost o de bajo costo. Indudablemente Mendoza tiene que apostar por un aeropuerto para líneas aéreas de bajo costo. Ojalá el próximo gobierno nacional entienda que no es antipatria tener más líneas.
Mendoza tiene tres aeropuertos: El Plumerillo, el de San Rafael y el de Malargüe, que también es internacional, y que por ahora no recibe vuelos regulares, pero tiene posibilidades. Tenemos un aeródromo muy importante en San Martín, que trabaja mucho con vuelos sanitarios, ya que la provincia también es un centro médico muy importante. Además de que El Plumerillo también funciona como aeropuerto alternativo de Santiago de Chile.
Turísticamente nosotros tenemos un recurso humano maravillosamente creativo y el turismo es creatividad, es reinventarse. Hay que tener sostenibilidad. En tanto los mendocinos sigan pensando cosas creativas, seguiremos en el camino correcto. Lo que uno encuentra en las bodegas de Mendoza es arte en todas sus manifestaciones: en la plástica, en la literatura, el cine, con programas como vino al cine, Música Clásica por los Caminos del Vino, Tango por los caminos del vino. Esos momentos también son momentos para que los mendocinos vayan a disfrutar de las bodegas, porque es una combinación maravillosa: un paisaje lindo, buen vino y alguna de estas manifestaciones artísticas maravillosas.
Música clásica por los caminos del vino, que ya tiene más de 20 años, es uno de los festivales más importantes del país. Mendoza tiene un calendario de eventos que va más allá de la vendimia. Un calendario vinculado al vino durante todo el año de iniciativa pública, como son los que te he mencionado, pero también de iniciativa privada. Hay muchísimas exposiciones, degustaciones, competencias, catas, etc.
- A veces hay que mirar de afuera para saber cómo está Mendoza hoy…
- Mendoza es un lugar que tiene muchos factores que conforman su identidad. Después de la identidad viene la imagen, es decir cómo nos vemos y cómo nos ven. Y creo que nos ven mejor de afuera. Nosotros desde adentro, nos vemos peor. Si por ejemplo, nos eligen de la guía Michelin y nosotros no somos conscientes de la importancia de la gastronomía, quiere decir que proyectamos una mejor imagen de la que creemos. Será porque somos muy exigentes y eso es bueno también.
Cuando uno administra esas imágenes positivas logra la marca. Y la marca Mendoza transmite todo eso que hemos estado hablando. Esa marca es un mérito que no es de una gestión, ni es potestad de un partido político. Lo digo yo que soy política. Ese es un mérito de todos los mendocinos.
Acá podes ver la entrevista completa: