Demasiado turbio: conoce la verdadera historia detrás del matrimonio de Wallis Simpson y el duque de Windsor
Eduardo VIII fue uno de los reyes más recordados del Reino Unido, y no por sus buenas actuaciones sino por lo poco que duró su reinado: 11 meses. Fue durante 1936 y su abdicación tuvo que ver de forma directa con Wallis Simpson, su esposa. A pesar de que eran británicos, fueron separados de la política debido a que a ambos se los consideró seguidores del régimen nazi.
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El matrimonio entre el duque de Windsor y la celebridad nacida en Estados Unidos fue la causa principal de la abdicación de la abdicación del royal. Siendo rey del Reino Unido, quiso casarse con la celebridad estadounidense, quien ya se había divorciado dos veces y no parecía ser la mejor de las candidatas.
Eduardo VIII tenía dos opciones, o renunciar al amor o renunciar al trono, y eligió esta última. Lo sucedió en el reinado su hermano Jorge VI, quien en 1952 falleció y le dejó el trono a la conocida Isabel II.
El turbio matrimonio entre el duque de Windsor Eduardo VIII y Wallis Simpson
El 3 de junio de 1937, el ya entonces exrey del Reino Unido (pasó a ser Duque de Windsor) y Wallis Simpson se casaron en una boda que fue noticia en toda Europa, pero no por algo bueno.
Esa fecha era el cumpleaños del fallecido padre de Eduardo, Jorge V, por lo que su madre, la reina María, se enojó y decidió que ningún miembro de la familia real británica asistiera al evento.
La unión se celebró en el Castillo de Candé, en Francia, con la particularidad de que ese lugar fue prestado por Charles Bedaux, colaboracionista de Adolf Hitler y de la Alemania nazi, al punto de que se suicidó en 1944 cuando ya se veía que iban a perder la Segunda Guerra Mundial.
La relación no era casualidad, a los duques de Windsor se los acusó en varias ocasiones de tener simpatía con el régimen nazi. De hecho, en 1937 viajaron a Alemania y tuvieron un encuentro con el dictador.
Durante la guerra habían enviado a Eduardo VIII a una misión militar a Francia, pero cuando se dieron cuenta de que les iba a jugar en contra por su simpatía, lo dejaron de gobernador en Bahamas, uno de los territorios que la Corona Británica tenía en el Caribe.
Lo mismo sucedió con su esposa, quien también disfrutaba de los encuentros con Hitler. Luego de la guerra y de que se terminara el nazismo, ambos se dispusieron a recorrer Europa más como celebridades que en un tono protocolar. En 1972, ya con su sobrina Isabel II como reina del Reino Unido, Eduardo VIII falleció y Wallis Simpson se recluyó en solitario hasta su muerte, en 1986.
El asesinato que rodeó al matrimonio
Harry Oakes, uno de las personas más ricas del mundo en aquel entonces debido a sus inversiones en minería, falleció en 1943 en condiciones muy extrañas. Vivía en Bahamas, por motivos fiscales, el lugar que gobernaba Eduardo VIII.
A pesar de que se quiso investigar, parece que la mafia sobornó y amenazó al royal para que el caso quedara en el olvido. Oakes había aparecido golpeado y quemado, y el primer acusado habí sido su yerno, aunque se comentó que la policía había fabricado pruebas falsas... Además, el tío de Isabel II llamó a la policía de Miami en lugar de comunicarse con las autoridades locales, lo que generó aún más sospechas.
El caso nunca se resolvió y coronó una de las tantas historias turbias que rodean al matrimonio de Wallis Simpson y el duque de Windsor Eduardo VIII.