Cómo elijo un buen vino

Cómo elijo un buen vino

Parece un tema cotidiano, pero a la hora de la verdad aparecen muchas dudas, que en ciertas ocasiones nos expulsan hacía otro lado.

Federico Lancia

Federico Lancia

“Vos que sos mendocino, elegí el vino, vos sabes”. Siempre nos dicen estás cosas o “vos que estás de degustación en degustación, recomendame algo”. Y la verdad es que a los que ponen es ese lugar, la incomodidad los abraza. 

Porque realmente sabes, en esa habitación oscura llamada sinceridad, que lo que recomiendes va con una alta dosis de riesgo asumido. Sabes en lo profundo de tu alma que lo que a vos te gusta, no siempre es lo mismo para el que tenés enfrente. Y eso no sucede sólo con el vino

A esa situación hay que sumarle la enorme variedad (y festejamos que así sea) que hay de vinos en nuestro país. Diferentes estilos, regiones, varietales, blends, blancos, rosados, Malbec, lo nuevo. ¿Qué hago?

In vino veritas

Plinio el Viejo acuñó la frase que, desde la antigüedad hasta nuestros días, han seguido al pie de la letra numerosos pueblos y culturas. Los niños, los borrachos y los locos acostumbran a decir la verdad. 

In Vino Veritas. Foto: Gentileza.

“In vino veritas” es un proverbio latino que traducido dice: “En el vino está la verdad”. En realidad la frase completa sería “In vino veritas, in aqua sanitas” (“en el vino está la verdad, en el agua la salud”).

Lo cual nos resuelve una gran parte del dilema. Quizá no deje de ser poético, pero es en cada botella, única, irrepetible (incluso de una misma añada y bodega) que encontraremos las respuestas. Porque ninguna es igual a otra. Nunca. 

Hablarán de todo y no dirán nada

Todo lo que puedas saber del vino es buena información. Año de la cosecha, cuál es la bodega, quién es el enólogo, de qué zona proviene, qué puntos obtuvo y demás. 

Pero no deja de ser eso. Información difícil de poder verificar en el gusto personal. Yo no te puedo decir que una zona es mejor que otra, o qué el enólogo es conocido y por eso está bien. Hay muchos profesionales que no asoman la cabeza y hacen unos vinos que a mi “vuelan la peluca que no tengo”. 

De los puntos ni hablar. Se tiene que dar la gran ecuación que el gusto de ese señor calificador coincida con el tuyo, hecho posible pero con gran porcentaje de riesgo. Para poner un paralelismo. ¿Te acordás cuando leíamos la crítica de los estrenos de cine hecha por el especialista y luego pagábamos la entrada? Bueno, eso. 

Poliamor sin freno 

Yo no te voy a hablar de cuestiones técnicas que vas encontrar en miles de tiktok, o reels, o Google, o donde sea. Está lleno de eso. Son buenos tips. Pero para mí la clave del éxito va por otro lado.

Y es que en el mundo del vino lo más importante es la infidelidad. No casarse con nadie, nunca. Uno puede tener un gusto o un amor al que siempre vuelve, pero qué lindo es probar cosas nuevas. 

Y aún más con lo que está apareciendo día a día. Esto lo puedo afirmar sin lugar a dudas. Tenemos uno de los mejores vinos del mundo. Obvio que a los que juegan en las grandes ligas no les gusta, pero la estamos rompiendo. 

En fin, para elegir un buen vino, el secreto es probar. Registrar, buscar qué dice ese vino. Es un ser vivo, y en cada botella hay una verdad. Es cuestión de empezar a escucharlas. 

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