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Es hora de que las bodegas piensen en los nuevos consumidores

Hay muchos intentos de llegar a los jóvenes, pero la mayoría de las bodegas no están enfocadas en estos consumidores que tienen una lógica particular y un interés específico. Hoy no se están haciendo grandes esfuerzos.

Para empezar y dejar en claro una cosa. Estar en Instagram o en Tik Tok mostrando productos premium o que el Baby Boomers los abrazó a finales de los 80 no es una estrategia para llegar a los nuevos consumidores. Por lo menos no estaría siendo efectiva. 

La pandemia mostró con datos reales que los Millennials y los Gen Zers están dispuestos a probar otras bebidas espirituosas. Y el vino también está ahí. Y el tiempo pasa, y los Baby Boomers se van poniendo viejos. 

Ahora la pregunta sería, ¿por qué razón las nuevas generaciones se volcarían al vino? Voy a tratar de ser imparcial. Lo que más pueda. Si recorres una vinoteca o un supermercado el vino viene en un envase de 750 ml, es decir, lo tenés que beber en partes, generalmente pensado para la cena o “algún momento determinado”, y en su gran mayoría requiere de un dispositivo especial para abrirlo. Y en lo que respecta a la imagen en góndola, hay intentos con nombres más alocados de salir de lo común pero sigue transmitiendo ese espíritu tradicional y austero. 

Digo que hago, pero no hago nada

De hecho, estimado lector, a la mayoría de las bodegas les está yendo bien llevando sus vinos al sector premium. Por eso si recorres las redes de enólogos, bodegueros o empresas del vino en estos días vas a ver un personaje que se repite en sus fotos. Se trata de un experto en vinos inglés que pone puntos y que es clave para seguir ganando mercados internacionales premium. Su nombre es Tim Atkim. 

¿Está mal? No. ¿Se percibe alguna estrategia específica pensada en las nuevas generaciones? Tampoco. 

La intención es clara. Enfocarse en los productos premium y los clientes muestran un importante interés en vinos de mayor calidad. Pero hay que tener en cuenta que más del 70% del vino que se vende en el país cuesta menos de $10 dólares. Y son justamente esos vinos los que cada vez tienen menos atención y se venden un 10% menos por año en cada uno de los países productores. 

Y entonces aparece la pregunta ¿Cómo las nuevas generaciones se van a interesar por estas etiquetas, si en su momento fueron pensadas para los Baby Boomers cuando eran jóvenes? En su momento atraparon a esa generación, pero hoy siguen ahí para los Next Gen. Difícil.

Naturales, baja graduación y sustentables

Si estás al tanto de las novedades del mundo del vino habrás escuchado estos nuevos conceptos que han aparecido. Tienen que ver con lo que les interesa a los jóvenes, a los nuevos consumidores. Productos naturales, sustentables y sinceros

La mayoría de los grandes productores del segmento “ready to drink” ya no discute que tienen que venir los valores nutricionales en el envase. Otro de los puntos que ponderan los Millennials o Gen Zers tiene que ver con el origen, cuanto más artesanal, vegetal o local mejor. 

Hoy si te tomás alguna de esas latas o botellas de productos de baja graduación que en el mundo están proliferando, en todos vas a ver que aparecen con sus valores nutricionales, su origen y al lugar al que pertenecen. ¿Acaso el vino no es un producto artesanal, local, vegetal y con valores nutricionales aceptables?

Las bodegas tienen un desafío, pero al final es una cuestión de voluntad. O te anticipas, lo registras o el mercado futuro te ajustará de manera obligada. Porque el producto está ahí. Es natural, tiene un origen particular y con moderación cumple condiciones saludables. No hace falta hacerse el gracioso en Tik Tok o el súper cool en Instagram. Es simplemente prestarle un poco de atención a lo que buscan esos consumidores.