El rey Carlos III continúa con su recorte del personal real
Carlos III ya ha tomado sus primeras medidas como flamante monarca. Entre ellas, planea desprenderse cerca de un tercio de los 37 caballos de carreras que heredó de la colección de su madre ofertándolos en Tattersalls, una de las casas de subastas equinas más importantes del mundo.
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Esta situación pone en peligro el puesto de John Warren, manager de carreras y amigo personal de Isabel II, con quien compartía las alegrías de las victorias obtenidas en las carreras ya que sería despedido porque su trabajo no sería necesario.
Por otro lado, un equipo de 100 empleados de Clarence House, la residencia oficial de Carlos III y la reina consorte Camilla, antes de la muerte de Isabel II habrían sido notificados de su despido, según fuentes oficiales del diario The Guardian.
El malestar general de estos fieles servidores del rey, quienes han trabajado allí durante décadas y han estado dedicados prácticamente las 24 horas del día a facilitarle al rey Carlos su ascenso al trono, se siente en toda la familia real.
Asimismo, cabe mencionar que recibieron el aviso en el momento más inoportuno: durante el servicio de acción de gracias a la reina Isabel II, en la Catedral St Giles en Edimburgo. Una medida poco empática y muy desagradable para quienes tuvieron que encontrarse con esta ingrata notificación.
¿Quiénes se vieron afectados por el recorte de personal real?
Entre los empleados despedidos se encuentran los secretarios privados, los servidores de la oficina de finanzas, el equipo de comunicaciones y el personal doméstico.
Muchos de ellos habían asumido que su trabajo se fusionaría en la nueva casa del rey ya que no se les había dado ninguna advertencia al respecto. Sin embargo, recibieron esta desagradable noticia por parte de Sir Clive Alderton, el principal ayudante del Rey, en el peor momento de sus vidas.
No todo está perdido
A pesar de estar furiosos y muy conmocionados por los hechos sucedidos, existe un dejo de esperanza para los empleados despedidos. Parece que la intención por parte de Carlos III es ofrecerles ayuda en la búsqueda de un trabajo alternativo en todas las casas reales, asistirlos para encontrar nuevos trabajos externos y otorgarles una indemnización por despido superior al mínimo legal que rige en el Reino Unido.

