Ola de calor: qué debo hacer para que mis vinos no se arruinen

Ola de calor: qué debo hacer para que mis vinos no se arruinen

Frente a las altas temperaturas que se están registrando en gran parte del país, los vinos que tenemos en casa también sufren y hasta puede estropearse. Algunos consejos.

Federico Lancia

Federico Lancia

La inversión en vinos que decidimos hacer puede convertirse en una pérdida frente a la ola de calor que está viviendo gran parte de la Argentina. Es que como todo organismo vivo, los vinos también sufren los avatares de las altas temperaturas y pueden hasta arruinarse. 

Sabemos que el principal enemigo de los vinos al momento que son guardado es la exposición al oxígeno, pero la luz y el calor no se quedan atrás. ¿Qué puede pasar? Simplemente que pierdan sus cualidades organolépticas y se deterioren. 

Lejos de la luz

En primer lugar, hay que protegerlo de luz solar y lugares luminosos. Elegir un lugar oscuro de la casa puede ser una primera alternativa para mantenerlos alejados de esa exposición. Si un vino está golpeado por la luz, tendrá un sabor adormecido y plano.

Aunque la mayoría de las botellas están hechas de vidrio tintado, que ofrece cierta protección contra los rayos UV, sigue existiendo el riesgo de exposición. Además, poder mantener el vino a poca altura o en un armario ayuda a protegerlo de la luz fluorescente superior, que también puede causar daños.

Si no podes fresco, estable

Uno de los mayores daños que se les produce a los vinos es los cambios bruscos de temperatura. Obviamente hay que evitar dejar los vinos en zonas de mucha calor y fundamentalmente en las zonas de las casas donde la temperatura fluctua mucho. Un ejemplo claro son esas casas que arriba de la heladera diseñan un mueble para guardar vinos. Error fatal. Esas variaciones de temperatura, van a provocar vibraciones en el líquido y van a afectar negativamente al sabor del mismo. 

Abierto, menos oxígeno

Ahora si hemos abierto un vino y no queremos que tome "temperatura ambiente", lo ideal es volver a tapar el vino apenas terminamos de servir las copas y volver al refrigerador. Así, evitamos que tome contacto con la menor cantidad de oxígeno posible y con ello que se mantenga la "frescura" de la fruta en el vino

Un dato interesante es tapar ese vino con la misma parte del corcho que estaba antes, no con la que estaba en contacto con el ambiente, ya que ha sido expuesta a olores y mohos. Si no podes, ayudate de un cuchilla para "limar" algunas partes del corcho así podes cerrar de vuelta con la misma cara. 

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