"No me gusta el vino": así contesta un sommelier a esa sentencia del comensal

"No me gusta el vino": así contesta un sommelier a esa sentencia del comensal

Esta y otras preguntas respondió el reconocido sommelier argentino Rodrigo Kohn; un apasionado de la bebida nacional y ha remarcado siempre la importancia de la enseñanza para que nuevos consumidores lleguen al mundo del vino.

Federico Lancia

Federico Lancia

Si hay alguien que siempre se ha interesado por sumar paladares al mundo del vino, ese es Rodrigo Kohn. Un sommelier con reconocida trayectoria que hoy hace pie en una de las bodegas más importantes de Argentina: Trapiche.

De cara a las nuevas etapas en la formación de aspectos sensoriales y de servicio, siempre resulta valioso conocer las tendencias actuales en esta materia.

“Lo que uno tiene que tener en cuenta es primero saber con quién y con qué vamos a degustar. Esto es clave, porque son factores que determinan la elección del vino. No es lo mismo una degustación formal y técnica que una reunión de amigos. Pero siempre hay que tratar de contar con los utensilios para su descorche.”, explica Kohn a la hora de elegir un vino.

Nos enroscamos con Rodrigo en una pequeña charla para brindar algunos interesantes consejos al lector.

- Cuando ya sabemos que el vino está a temperatura y no tiene fallas. ¿Cómo es el orden de la degustación?

- La degustación es un medio para un fin. La hacemos para confirmar calidad, para interpretar cada estilo, además de sumar recuerdos olfativos que nos ayudarán a ampliar nuestro umbral de percepción.

- ¿Cómo puede dividirse o explicarse una degustación?

Los tres momentos son: la fase visual donde analizaremos todos los componentes del vino y como se comporta en la copa en cuanto al brillo, limpidez, la densidad o fluidez. Luego continuamos con la fase olfativa donde nos detenemos para apreciar la intensidad de los aromas o detectar algún defecto, además de identificar los diferentes estadios del proceso; que se dividen en primarios -provenientes de la fruta y entorno-, secundarios (proceso enológico) y terciarios -añejamiento en roble o momento de estiba-.

Finalmente en la fase gustativa procedemos a sentir la sensación del vino en la boca, con sus sabores básicos y las distintas texturas que nos produce en el paladar. Aquí también ponemos atención en el retrogusto y en el tiempo que duran esos aromas.

Rodrigo en una de sus charlas.

- ¿Es mejor beber los vinos  buenos solos, o se puede pensar en algún maridaje?

En mi caso, que soy un apasionado de los maridajes, siempre trato de vivir la experiencia de los dos momentos: el ritual en la previa del almuerzo o cena donde tenemos ese encuentro a solas con el vino y luego darnos la oportunidad de jugar con las infinitas combinaciones para ir entrenando nuestro paladar.

- ¿Cómo le hablamos a la persona que no quiere acompañar la comida en un restaurante con vino?

Por supuesto que no se puede obligar a nadie. Pero yo tengo la oportunidad de escuchar al consumidor, ya que soy un sommelier abocado al servicio en lo cotidiano y siempre aparecen comentarios, como por ejemplo el comensal al que ”no le gusta el vino”. En ese caso siempre les re-pregunto: "¿Cuándo fue la última vez que bebiste un vino?" Y la mayoría coincide en una respuesta: "Cuando era mucho más joven". Ahí me gusta decirles que es bueno dar una segunda oportunidad, porque hay muchos estilos y variedades que pueden sorprenderlos.

- Sin embargo, el interés últimamente crece...

Desde la progresiva reapertura de los restaurantes, en el contexto de la pandemia, notamos en el publico local y en los turistas nacionales el entusiasmo por saber mas acerca del mundo del vino. Entiendo que fue un efecto similar por la gastronomía ya que todos en casa jugamos a ser chef en el confinamiento y aprender más de estos temas.

Esto nos dio la pauta para comenzar con un ciclo de Master Class. En esos diferentes módulos llevamos a cabo un lindo momento que se produce los sábados de Agosto, de 10 a 12. Se hacen en la Sala Vip de Espacio Trapiche, en Nueva Mayorga S/N Coquimbito Maipú.

Las clases son acompañadas con los excelentes vinos de la Bodega más material de estudio, y el precio es de $ 2500 por clase. 

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