Ojalá llegue la costumbre del wine bar

Ojalá llegue la costumbre del wine bar

Durante el tiempo de pandemia el vino volvió a ganar lugar en los consumidores. Ahora que llega la hora de salir, renace la esperanza de que estos sitios se instalen y ganen adeptos en el mercado.

Federico Lancia

Federico Lancia

Puede sonar como una expresión de deseo o quizá una tendencia se pueda instalar en el mercado argentino. La posibilidad de que de una vez por todas, los wine bar lleguen para quedarse.

Siempre la oferta y la demanda son el eje determinante en este tipo de negocios y el consumidor por diferentes razones no terminaba de optar por estos lugares que tienen al vino como protagonista y que llevan la experiencia a otro lugar. 

Gracias al desarrollo de unas máquinas especiales que tienen ocho picos vertedores y que mantienen de manera adecuada las condiciones de cada vino colocado ahí, empieza a aparecer una tendencia que los consumidores están eligiendo cada vez más. 

Uno de los nuevos Wine Bar instalado en Buenos Aires.

En un tarjeta de “crédito” del lugar le cargas el saldo que quieras y luego la colocas en la máquina y elegís el vino que querés degustar. Incluso con diferentes medidas de llenado.

Ya en Buenos Aires hay lugares donde hay varias máquinas juntas instaladas y dan la posibilidad de probar más de 80 etiquetas de diferentes precios, gamas y estilos. Pronto van a desembarcar en Mendoza algunos proyectos. 

En cada copa, una nueva sensación

Y la verdad que es súper interesante poder instalar la costumbre del vino por copa. Más si está acompañado por una buena propuesta gastronómica y un lugar acorde. Y que no te condicione a estar sentado en una mesa fija. 

Alguien me decía por ahí: qué bueno sería tener un lugar donde puedas ir probando distintas copas de diferentes vinos sin tener que comprarte la botella entera. Y poder compartir la experiencia con quien vayas. Ese alguien era de la nueva generación o nuevos consumidores si queremos llamarlos así. 

Y para los que han tenido la posibilidad de estar en Europa a las seis de la tarde, van a ver los bares llenos de gente, en esas plazas maravillosas con mesas pequeñas bebiendo algo. Pero sobre todo, vino. Que bueno sería. 

Una nueva cultura de consumo

Pensar en un nuevo consumidor que pide formas más desestructuradas, más relajadas, es también pensar en el negocio. El mercado es dinámico, las propuestas de las bodegas también y debemos estar atentos sobre todo a ese dinamismo de los nuevos consumidores. 

Ser tercos y pensar que el consumidor de vinos en la Argentina es el mismo que hace 20 años será un error grosero. Sobre todo, porque esas nuevas tendencias no sólo las exigen los nuevos consumidores, sino que los que ya están en el mercado se están actualizando y se acoplan. Las demandas cambian. 

Ya es visible en los nuevos productos de las bodegas, en la explosión de los rosados, en los nuevos formatos, en las diversas caras del Malbec, en el Cabernet Franc, en el diseño de las etiquetas. Quizá todo eso esté llegando al momento de consumo. 

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