Alivia el insomnio a partir de los 40 años y reduce el riesgo de hipertensión
No dormir lo suficiente o hacerlo de manera inconsistente es un problema muy frecuente, a partir de los 40 años. Las causas pueden ser diversas, desde alteraciones emocionales y estrés hasta cuestiones relacionadas con la salud mental, enfermedades, factores ambientales e incluso el uso excesivo de dispositivos digitales.
Según el Dr. Hernando Pérez Díaz, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología, "si no conseguimos dormir bien, se reduce la calidad de vida, aumenta el riesgo de hipertensión y, por tanto, de sufrir un accidente cerebrovascular, y se pueden agravar otras enfermedades que padezcamos".
Un estudio internacional con participación española, publicado en BMJ, concluye que hacer ejercicio de forma constante 2-3 veces a la semana, por un mínimo de una hora en total, a largo plazo está relacionado con un menor riesgo de sufrir insomnio, así como con la capacidad de dormir las 6-9 horas recomendadas cada noche.
Además del ejercicio, hay varios hábitos y prácticas que pueden ayudar a aliviar el insomnio y mejorar la calidad del sueño. Mantener una rutina de sueño regular es fundamental. Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, ayuda a regular el reloj biológico del cuerpo.
Crear un ambiente propicio para el sueño es igualmente importante. Asegúrate de que tu dormitorio sea un lugar tranquilo, oscuro y fresco. Utiliza cortinas opacas para bloquear la luz y considera el uso de una máquina de ruido blanco si vives en una zona ruidosa. Limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse es otra estrategia clave. La luz azul emitida por teléfonos, tabletas y computadoras puede interferir con la producción de melatonina. Trata de desconectarte al menos una hora antes de acostarte y opta por actividades relajantes como leer un libro o practicar la meditación.
La dieta también juega un papel importante en la calidad del sueño. Evitar las comidas pesadas y el consumo de cafeína y alcohol antes de acostarse puede mejorar significativamente el sueño. En cambio, opta por una cena ligera y considera incorporar alimentos que promuevan el sueño, como plátanos, almendras y avena.

